Glosa de «El alcaraván»

Glosa del alcaraván.

El perico en el conuco,
la ttuma en el corral,
y hasta el gallo carraspea
cuando pasa un animal.
(SimónDíaz).

Por los hogares vecinos
se escucha un alcaraván,
y las muchachas están
con los oídos bien finos.
Ellas saben que esos trinos
son de presagio maluco,
que ni aplicándoles truco
ocultan la claridad,
y es bullero de verdad
EL PERICO EN EL CONUCO.

Muchas fueron las varillas
que Pedrito en los maizales
reventó de formas tales
entre regias maravillas.
El color de las patillas
lució la rosa labial,
y en silencios de cristal
presenta una parte rota
aunque entera aún se nota
LA TOTUMA EN EL CORRAL.

Ese canto es peligroso,
según la vieja conseja,
porque su producto deja
en el vientre más hermoso.
El perro -algo perezoso-
al ver la cosa así fea
de la trojita se apea
y un viejo lanza una punta,
porque la doña pregunta
Y HASTA EL GALLO CARRASPEA.

Alcaraván agorero
vuela y canta, canta y vuela,
dejando temible estela
en el espacio llanero.
Hace estremecer el cuero
ese canto sin igual,
y esta vez en el maizal
ya no hay agrado ni gusto
pues se percibe es el susto
CUANDO PASA UN ANIMAL.

Glosa de «Las espigas».

LA GLOSA DE LAS ESPIGAS.

Las espigas en el campo

son un solo amanecer,

y cuando llega el invierno

vuelven a reverdecer.

Al aire libre me he ido

en un viaje para el llano

y por ser tan buen baquiano,

claro que no me he perdido.

A Dios grandioso he pedido

que me dé del sol su ampo

y cuando llueve yo acampo

cerca de mi rancho bello

mezclando en cada destello

LAS ESPIGAS EN EL CAMPO.

Las mazorcas de maíz

tienen los dientes blanditos

como los niños bonitos

de sonrisa muy feliz.

Miro la alegre perdiz

que anda libre en su correr

y mi alma empieza a crecer

con ansias de claridad

pues las luces en verdad

SON UN SOLO AMANECER.

Los lirios con su apariencia

se me alojan en el pecho

cuando al recorrer un trecho

conforman sutil querencia.

Llega la reminiscencia

del becerro chico y tierno

en cuya bulla me interno

pues se alegra con mi canto

cuando yo le alejo el llanto

Y CUANDO LLEGA EL INVIERNO.

Las espigas con su danza

se lucen ante la vista

y de manera imprevista

se vuelven una esperanza.

En mi corazón se afianza

un hermoso florecer

porque se pueden perder

pero al pasar el verano,

querido y muy buen hermano,

VUELVEN A REVERDECER.

Mis notas del idioma. Número 78.

La palabra otrora.

Otrora es un adverbio de tiempo cuyo significado es «en otro tiempo» y, como se observa, la preposición en está contenida en la definición, por lo que es repetitivo emplearla al decir en otrora.

Se dice que es de aplicación antigua, pero hay escritores renombrados que la emplean, debido a su belleza y clase. Y su conformación resulta de la combinación de otro y hora.

Es la nota del idioma, correspondiente al día de hoy, y pedimos a Dios su continua bendición.

Mis notas del idioma. Número 77.

Apócope y aféresis.

De ahora en adelante la sección «Mis notas del idioma» tendrá esta portada, de @lecumberre y cartel de identificación sencilla, cuya imagen fue tomada de una tablet perteneciente a Aneila Hidalgo, estudiante de fisioterapia de la universidad nacional experimental Rómulo Gallegos, y vecina de la comunidad donde resido.

Y, bien, dicho esto, vamos a la nota. Apócope y aféresis.

1-APÓCOPE:
Término de género femenino, aunque muchas personas lo emplean como masculino, y se refiere a la pérdida o supresión de sonidos al final de la palabra, lo que significa que esta es acortada en su final

Ejemplos:

.- Hay cien vacas en el corral.

En este caso cien es apócope de ciento.

También:

.- No sería tan negra la noche, si el día no fuera tan blanco.

Tan es el apócope de tanto.

2.- AFÉRESIS.

En lingüística aféresis indica que se pasa por alto alguna o algunas letras de comienzo de palabra, y se entiende fácilmente su significado.

Hay que aclarar que, relativamente, son muy pocas las palabras que se usan de manera constante.

Ejemplos:

.- Ecito es aféresis de pobrecito*.

.- Apá es aféresis de papá

Ha sido la nota del idioma de hoy. Me despido pidiéndole a Dios que nos bendiga mucho, y cada día.

Glosa de «Caballo viejo».

El pecho se le desgrana,
no le hace caso a falseta
y no le obedece a freno
ni lo paran falsas riendas.
(Simón Díaz).

La potra del dueño de hato
es bella de cerca y lejos,
que hasta los caballos viejos
suspiran de modo grato.
Me fijé desde hace rato
en esa potra alazana
que corre por la sabana,
pero hay un potro rival
que también como yo igual
EL PECHO SE LE DESGRANA.

La ventaja que le llevo
para conquistar su amor
es mi experiencia mayor,
ante él que es joven y nuevo.
A esa potra yo la muevo
porque, además soy poeta
y si ese potro se inquieta
le diré sin un desmayo,
que mi pecho de caballo
NO LE HACE CASO A FALSETA.

Uno no se da ni cuenta
cuando el amor llega así,
y esto me ha pasado a mí
teniendo más de sesenta.
Pero mi marcha no es lenta
ni me comporto sereno
porque ella es todo lo bueno
y mi loco corazón
no le para a la razón
Y NO LE OBEDECE A FRENO.

A ese muchacho galán
pido que quieto se quede,
caballo viejo no puede
perder la flor que le dan.
Equivocados están
los que piensan que mis prendas
se perdieron en las sendas
pues a un caballo tan duro,
no lo detiene ni un muro
NI LO PARAN FALSAS RIENDAS.

«Chiqui», la tierna perrita, de cumpleaños.

«Chiqui», la tierna perrita.

Tener una mascota es asumir el compromiso o responsabilidad de darle alimentación, hogar o cobijo, y sobre todo, felicidad, que es algo que realiza en la vida cotidiana Lilian Torres, residente de El Sombrero, capital del municipio Mellado, población del estado Guárico. Y estas son pequeñas obras que premia Dios.

Es una perrita enrazada co chihuahua, de 3 años de edad, que apenas si llega a kilo y medio de peso , y no pasa de 27 centímetros de altura.

«Chiqui» es símbolo de alegría, de donosura, y de constante movimiento por la casa, la cual cuida de día, y más en las noches, cuando su escándalo previene no solo a quienes se hallan en el domicilio de Lilian, sino también a los vecinos. Es una alarma en miniatura que está pendiente de cualquier cosa que suceda a su alrededor.

De día se la pasa inquieta, y cuando le hago cariño, pega unos saltos hasta de casi un metro, y ponerse a jugar con ella es apostar al cansancio, para dejarla con las ganas, porque es incansable.

Para la elaboración de este post, Lilian le realizó muchísimas tomas, pero no fue fácil porque no es muy amante de las poses para las fotografías.

Hoy en su cumpleaños número 3, le dedico a «Chiqui» este sencillo homenaje del corazón. Y unas imágenes hechas por su dueña Lilian Torres.

Feliz cumpleaños, «Chiqui».

Reflexión acerca de mi muerte.

¿Cómo voy a morir? Yo no lo sé.
Puede ser un infarto. O un ACV.
O un choque de vehículos muy fuerte.

Quizás beba un mortífero veneno
que reviente mi estómago cual trueno,
o un cáncer que me deje en cama inerte.

Tal vez una hepatitis o un resfriado
me deje como mero disecado,
o un paludismo en mi cuerpo se injerte.

No sé de qué será. No tengo idea
cierta del modo en que en su instante sea,
pero estoy muy seguro de mi muerte.

Yo, y la camisa por fuera. Reflexión.

Yo, y la camisa por fuera.


Desde que estaba muchacho, siempre me agradaba ponerme la camisa por fuera, y era algo que sentía y tomaba como natural y cómodo.

Después, a los 14 años, cuando ingresé como alumno del liceo Roscio en 1968, recibía ataques y críticas de parte de mis compañeros de clase, acerca de mi «moda antiestética», pero con las experiencias de los últimos años en el país, puedo asegurar que me adelanté a la moda, pues hoy, 51 años después, noto como hay hombres y mujeres que usan la camisa por fuera. Y lo más grande es que nadie les censura ni opina sobre el particular, de ponerse la camisa por fuera.

Me disgustaba que me obligaran con aquella frase «métete la camisa por dentro» y, refunfuñando, lo tenía que hacer, debido a que discordaba con los demás compañeros.

A las fiestas acudía con la camisa por fuera, pero terminada con ella por dentro. Nunca estuve de acuerdo en que al asistir a un acto cultural de la escuela, o social de la vida pueblerina, me coaccionaran a ponerme la camisa por dentro.

Está tan delgada la gente, que algunas personas parecen unas puyas con una camisa guindada.

En mi reflexión, pido a Dios que bendiga a nuestro pueblo venezolano. Sin rabia ni rencor.

Glosa de la canción «Traigo polvo del camino».

Glosa de la canción «Traigo polvo del camino».

Atravesando sabanas
vengo cantando un corrío,
traigo polvo del camino,
traigo la espuma del río.
(Augusto Bracca).

Del Alto Apure he venido
en mi caballo castaño
pasando por cualquier caño,
y también amanecido.
En Elorza detenido
me he quedado en buenas ganas
durante varias mañanas
para llegar bien cansado,
pero, por fin lo he logrado
ATRAVESANDO SABANAS.

El arpa en mi travesía
no ha dejado de escucharse
para que pueda cantarse
una alegre melodía.
Vamos, guacharaca mía,
deja que suelte el tañío
que cruce el mismito río
porque de puro contento,
cargado de sentimiento
VENGO CANTANDO UN CORRÍO.

Se me ha puesto largo el trecho
de tanto estar cabalgando,
pero al fin y al cabo yo ando
con la llanura al acecho.
Me encuentro hasta con el pecho
sucio y mi pantalón fino
ya no está tan blanquecino
porque a mismo ventarrón
crucé y por esa razón
TRAIGO POLVO DEL CAMINO.

Tuve que fajarme bueno
yéndome a la capital
en busca de otro ideal
que me resignó sereno.
Pero eso no ha puesto freno
al llano querido mío
pues todo se queda frío
sin haber comparación
y al llegar a mi región
TRAIGO LA ESPUMA DEL RÍO.