Glosa de «Sombra en los médanos».

Glosa de la canción «Sombra en los médanos».

De otros distantes paisajes
surge un concierto de besos,
es el mar que con su oleaje
viene la playa a besar.
(Rafael «Rafuche» Sánchez López).

La luna luce un claror
que soportan las arenas,
las cuales tibias y buenas
dan cobija y dan calor.
Obra hermosa del Señor
entre múltiples pasajes
adornados de follajes
bajo el cielo occidental
que brillan como cristal
DE OTROS DISTANTES PAISAJES.

Con el canto del chuchube
el espíritu se anima
al sentirnos en la cima
de una fabulosa nube.
Así, igual la emoción sube
con la dicha en sus excesos
porque en tiernos embelesos
de un azul de sutil calma
que musicaliza el alma
SURGE UN CONCIERTO DE BESOS.

Los cujíes con tristeza
lloran por mi vida mustia
cuando contemplan mi angustia
que el peregrinar empieza.
Luego al ver tanta belleza
la alegría toma un encaje
que adorna cada paraje
entre cardones y tunas
y expresa solo fortunas,
ES EL MAR. ¿QUÉ? ¡CON SU OLEAJE!

Sigo sobre las arenas
con el perfil de la sombra,
y en una amarilla alfombra
se alejan todas mis penas.
Las horas son más serenas
y escucho un bello cantar,
¡es el mar! ese es el mar
que en el sendero distante
en este preciso instante
VINE LA PLAYA A BESAR.

Glosa de «El cantar tiene sentido».

Glosa de «El cantar tiene sentido».

El cantar tiene sentido,
entendimiento y razón,
la buena pronunciación
y el instrumento al oído.

Suene el cuatro, compañero,
con ese sabroso polo,
que aquí me hallo rolo a rolo
para entonar lo que quiero.
Siempre el canto es lo primero
para el cantante aguerrido,
en su tono preferido,
como lo es el re mayor
porque con llanto y amor
EL CANTAR TIENE SENTIDO.

Hay que estar bien inspirado
para expresar todo el numen
y hacer un total resumen
de lo que nos ha apenado.
El ave que han apresado
llora su desilusión,
y lo aturde la canción
de la garza voladora
que tiene, aunque triste llora,
ENTENDIMIENTO Y RAZÓN.

La noche me gusta más
que los clarores del día
porque la guitarra mía
es muy versátil y audaz.
El trovador siente paz
y mucha satisfacción
cuando en la interpretación
de pleno conocimiento
escucha con sentimiento
LA BUENA PRONUNCIACIÓN.

Allá lejos viene un barco,
pero a buscar a mi amor
que va para el exterior
a dejar de llanto un charco.
En su frente yo le marco
el lamento más dolido,

turbado y estremecido,
y cuando ya lejos vaya
me pondré cerca la playa
Y EL INSTRUMENTO AL OÍDO.

Imprecisión. Soneto.

Imprecisión.

Tu voz se va a perder en la distancia
y llegará un silencio gemebundo
que va a llenar de soledad mi mundo
y todo mi horizonte sin fragancia.

Ahogado me iré yo con mi loca ansia
de que me des tu amor dulce y profundo,
y cuando esté después meditabundo
volverá el corazón a su vagancia.

Una endecha se oirá de mi guitarra
y será más alegre la chicharra
con su canto monótono y tan triste.

Y cuando al mundo real los ojos abra
tal vez no encontraré ni una palabra
que pueda demostrar que tú exististe.

Glosa de «El golpe tocuyano».

losa de «El golpe tocuyano».

¡Ah mundo Barquisimeto!
-dijo un barquisimetano-
yo digo: Ah mundo El Tocuyo,
porque yo soy tocuyano.
(Pablo «La Ñema» Rodríguez).

Vamos a la capital
musical de Venezuela
para formar la rochela
de una manera total.
Con la atención más cordial
y el indicado respeto
llegará un camión repleto
a esa tierra de occidente,
que gritará alegremente:
¡AH MUNDO BARQUISIMETO!

El júbilo es absoluto
en esta tierra sabrosa
donde se halla bien la cosa,
y nunca estamos de luto.
Hasta el mismo perro chuto
se siente feliz y ufano,
y yo mi verso desgrano
en la curva de San Pablo
y «no le temo ni al diablo»,
DIJO UN BARQUISIMETANO.

Sé que habrá muchos mirones
viéndome romper la prima,
pero sin perder la rima
seguiré con mis canciones.
Vengan todos con razones
para llenarnos de orgullo
porque Dios el amor suyo
nos brinda con alegría,
y con mucha algarabía
YO DIGO: AH MUNDO EL TOCUYO.

De todita Venezuela
iremos para escuchar
cómo es que sabe tocar
su violín Pablo Canela.
Regálame un beso, Adela
que yo te toco la mano,
y Pío mi buen hermano
se asombrará con el grito
pues soltaré como un pIto
PORQUE YO SOY TOCUYANO

Glosa de «Amalia Rosa».

Glosa de «Amalia Rosa».

María me dio una cinta
y Rosa me la quitó,
Amalia peleó con ella
porque Juana se enojó.

Dos palomas diminutas
de Maracaibo salieron,
y ya nunca más quisieron
volver a esas viejas rutas.
Llevaban sabrosas frutas
por una senda distinta,
y cuando les vi la pinta
recuerdo con simpatía
que con gran algarabía
MARÍA ME DIO UNA CINTA.

Ellas eran tres primores
del jardín maracaibero
que no tenían jardinero
para cuidar sus colores.
Yo les hablaba de amores
y esa cinta me ayudó,
pero luego resultó
que cuando Amalia lo supo,
el celo en su pecho cupo
Y ROSA ME LA QUITÓ.

Esa cinta yo quería
era tenerla de nuevo
porque era como un renuevo
lo que en mi pecho crecía.
Rosita también decía
con el fulgor de una estrella
que aquella cinta tan bella
era de su pertenencia,
y ante mi misma presencia
AMALIA PELEÓ CON ELLA.

Con las cuatro en la rencilla
ya yo no hallaba qué hacer,
y a ninguna complacer
con esa cinta amarilla.
Me levanté de la silla
y todo allí terminó
porque a mí se me clavó
el puñal por un costado,
y me quedé desolado
PORQUE JUANA SE ENOJÓ.

Buenos días, Venezuela.

(Poema inspirado en la canción «Venezuela»,
de Herrero y Amenteros).

Venezuela, buenos días,
vamos a subir la voz
para así pedirle a Dios
que nos llene de alegrías.
Es hora de que tus vías
muestren solo la ilusión,
y el cuatro en e corazón
llevemos por tus senderos,
como Herrero y Armenteros
en su bonita canción.

Yo me iré con tus paisajes
por este mundo en mis sueños,
y tus recuerdos pequeños
abrevarán los pasajes.
Por los tupidos follajes
todo turpial cantarino
con su melodioso trino
y su colorido hermoso
entre bellezas y gozo
me hará más corto el camino.

Soy como el viento en la mies
en su libertad volando,
y siempre estaré cantando
mil canciones a la vez.
Veré el Caribe y la res
de simultánea manera
pues será la primavera
la misma de tiempos viejos
que entre brillos y reflejos
mire a la hora primera.

Buenos días, Venezuela,
sin envidia seguiremos
porque felices veremos
el ave que feliz vuela.
Ya no existirá la estela
del emigrante obligado
porque el pueblo está cansado
de este sufrimiento atroz,
y le pedimos a Dios
vivir sin odio ni enfado.

Mi barca se va a quedar
tendida al viento y al sol
hasta que algún arrebol
la quiera movilizar.
Tus hijos han de tornar
a beber leche en cazuela
y a navegar en su vela
por tus más bonitos mares,
y con alegres catares.
¡¡¡Buenos días, Venezuela!!!

Glosa del «Alma llanera».

Glosa del «Alma llanera».

Amo, lloro, canto, sueño
con claveles de pasión
para ornar las rubias crines
del potro de mi amador.
(Rafael Bolivar Coronado)

Tú naciste en Venezuela
y eres princesa del llano,
y por eso es que en la mano
te pongo esta hermosa esquela.
En mi alma dejas estela
con ese mirar pequeño,
y mi país -rico dueño-
al contemplarte se alegra
y junto con él, mi negra,
AMO, LLORO, CANTO, SUEÑO.

El estero impresionante
hace juego con tu cara,
en tanto que el agua clara
pasa en tus manos triunfante.
El llano se ve elegante
y en tu grande corazón
cabalga con emoción
un potro en rumbo derecho
y se enternece tu pecho
CON CLAVELES DE PASIÓN.

Aguacero torrencial
sobre la llanura cae,
y tu sonrisa le extrae
unas gotas de cristal.
El alma llanera es tal
a fiesta de banderines
y cuando llegan los fines
de esas gotas de glamorosas,
tú recoges bellas rosas
PARA ORNAR LAS RUBIAS CRINES.

Pronto te tienes que ir
a cabalgar a otra parte
para que el sol pueda darte
su resplandor de zafir.
Cantando debe seguir
el trino del ruiseñor,
y contemplando el fulgor
entre cantar y cantar
las bridas debes tomar
DEL POTRO DE MI AMADOR.

Glosa de «Laguna vieja».

Te pregunto, lagunita,
dónde está la ribazón,
qué hacía el oleaje en tu orilla
antes de salir el sol.

He vuelto a mis correderos
-predios de Santa María-
donde de niño vivía
vida de niños llaneros.
Pobladores laguneros
nos dábamos siempre cita
y tu apariencia bonita
daba brillo a toda hora,
pero ¿dónde estás ahora?,
TE PREGUNTO, LAGUNITA.

Se secó tu manantial
que era fresco y placentero
yendo por ese sendero
oloroso a mastrantal.
Como tú no había otra igual
con tu aspecto a a ensoñación
y con triste decepción
no me explico qué ha pasado
y queda el recuerdo anclado
DONDE ESTÁ LA RIBAZÓN.

Siendo adulto he retornado
con ansias de resfrescarme,
y de un grato baño darme
pues parezco chamuscado.
Triste en verdad me he quedado
al no ver ave amarilla
ni la garcita sencilla
de gracia que impresionaba
y a ella yo le preguntaba
QUÉ HACÍA EL OLEAJE EN TU ORILLA.

Te secaste, mi laguna,
y el recuerdo solo enseña
una marca ribereña
que reflejaba la luna.
Aquí yo tuve mi cuna
y mi tarde de arrebol
y mi madre su buen rol
llevaba con gran certeza
y toda delicadeza
ANTES DE SALIR EL SOL.

Glosa del «Alma llanera».

LUCERO DE LA MAÑANA,
PRÉSTAME TU CLARIDAD
PARA ALUMBRARLE LOS PASOS
A MI AMANTE QUE SE VA.

Mi amor se debe marchar
por un camino de pena,
con obstáculos de arena
y dolor al caminar.
Siento impulsos de llorar,
y es lo que me da más gana
mientras de mi pecho emana
como el soplo de un olvido
y acompañarla te pido,
LUCERO DE LA MAÑANA.

Ya no oirá más al carrao
con su canto tan bonito
ni mirará lo exquisito
de la punta de ganao.
Me quedo aquí enamorao,
triste y sin felicidad
y a Dios le imploro piedad
por el amor que yo quiero,
y tú, precioso lucero,
PRÉSTAME TU CLARIDAD.

El alba ya está llegando
para traerme su adiós
de un abanico veloz
que pronto me irá matando.
El temor va presionando
aunque se va de mis brazos
pues tendré tan solo ocasos
y en la esperanza una cruz,
y al lucero pido luz
PARA ALUMBRARLE LOS PASOS.

Mi querencia siempre es monte,
potro, flor de araguaney,
laguna, rancho, caney
perro, botalón, sinsonte.
Al ver el triste horizonte
el pecho penando está,
y una angustia a mí me da
y vuelvo a ver lo que quiero,
pidiendo luz al lucero
A MI AMANTE QUE SE VA.

Dos rosas claras. Soneto.

Dos rosas claras, de sol y de brisa

que tienen el blancor a flor de piel,

una es linda, su nombre bello es Luisa,

y otra bonita y tierna, y es Haniel.

Madre e hija que tienen la sonrisa

más dulce que de la arica la miel,

poseen de la rosa gracia lisa,

y el aspecto más terso del vergel.

Solo irradian la pura simpatía

pues tienen en sus rostros la alegría

y en sus miradas la palabra amiga.

Yo, que me quedo viéndolas callado,

le pido a mi Señor tan adorado

que eternamente, y siempre las bendiga.