Glosa del «Alma llanera».

Glosa del «Alma llanera».

Amo, lloro, canto, sueño
con claveles de pasión
para ornar las rubias crines
del potro de mi amador.
(Rafael Bolivar Coronado)

Tú naciste en Venezuela
y eres princesa del llano,
y por eso es que en la mano
te pongo esta hermosa esquela.
En mi alma dejas estela
con ese mirar pequeño,
y mi país -rico dueño-
al contemplarte se alegra
y junto con él, mi negra,
AMO, LLORO, CANTO, SUEÑO.

El estero impresionante
hace juego con tu cara,
en tanto que el agua clara
pasa en tus manos triunfante.
El llano se ve elegante
y en tu grande corazón
cabalga con emoción
un potro en rumbo derecho
y se enternece tu pecho
CON CLAVELES DE PASIÓN.

Aguacero torrencial
sobre la llanura cae,
y tu sonrisa le extrae
unas gotas de cristal.
El alma llanera es tal
a fiesta de banderines
y cuando llegan los fines
de esas gotas de glamorosas,
tú recoges bellas rosas
PARA ORNAR LAS RUBIAS CRINES.

Pronto te tienes que ir
a cabalgar a otra parte
para que el sol pueda darte
su resplandor de zafir.
Cantando debe seguir
el trino del ruiseñor,
y contemplando el fulgor
entre cantar y cantar
las bridas debes tomar
DEL POTRO DE MI AMADOR.

Glosa de «Laguna vieja».

Te pregunto, lagunita,
dónde está la ribazón,
qué hacía el oleaje en tu orilla
antes de salir el sol.

He vuelto a mis correderos
-predios de Santa María-
donde de niño vivía
vida de niños llaneros.
Pobladores laguneros
nos dábamos siempre cita
y tu apariencia bonita
daba brillo a toda hora,
pero ¿dónde estás ahora?,
TE PREGUNTO, LAGUNITA.

Se secó tu manantial
que era fresco y placentero
yendo por ese sendero
oloroso a mastrantal.
Como tú no había otra igual
con tu aspecto a a ensoñación
y con triste decepción
no me explico qué ha pasado
y queda el recuerdo anclado
DONDE ESTÁ LA RIBAZÓN.

Siendo adulto he retornado
con ansias de resfrescarme,
y de un grato baño darme
pues parezco chamuscado.
Triste en verdad me he quedado
al no ver ave amarilla
ni la garcita sencilla
de gracia que impresionaba
y a ella yo le preguntaba
QUÉ HACÍA EL OLEAJE EN TU ORILLA.

Te secaste, mi laguna,
y el recuerdo solo enseña
una marca ribereña
que reflejaba la luna.
Aquí yo tuve mi cuna
y mi tarde de arrebol
y mi madre su buen rol
llevaba con gran certeza
y toda delicadeza
ANTES DE SALIR EL SOL.

Glosa del «Alma llanera».

LUCERO DE LA MAÑANA,
PRÉSTAME TU CLARIDAD
PARA ALUMBRARLE LOS PASOS
A MI AMANTE QUE SE VA.

Mi amor se debe marchar
por un camino de pena,
con obstáculos de arena
y dolor al caminar.
Siento impulsos de llorar,
y es lo que me da más gana
mientras de mi pecho emana
como el soplo de un olvido
y acompañarla te pido,
LUCERO DE LA MAÑANA.

Ya no oirá más al carrao
con su canto tan bonito
ni mirará lo exquisito
de la punta de ganao.
Me quedo aquí enamorao,
triste y sin felicidad
y a Dios le imploro piedad
por el amor que yo quiero,
y tú, precioso lucero,
PRÉSTAME TU CLARIDAD.

El alba ya está llegando
para traerme su adiós
de un abanico veloz
que pronto me irá matando.
El temor va presionando
aunque se va de mis brazos
pues tendré tan solo ocasos
y en la esperanza una cruz,
y al lucero pido luz
PARA ALUMBRARLE LOS PASOS.

Mi querencia siempre es monte,
potro, flor de araguaney,
laguna, rancho, caney
perro, botalón, sinsonte.
Al ver el triste horizonte
el pecho penando está,
y una angustia a mí me da
y vuelvo a ver lo que quiero,
pidiendo luz al lucero
A MI AMANTE QUE SE VA.

Dos rosas claras. Soneto.

Dos rosas claras, de sol y de brisa

que tienen el blancor a flor de piel,

una es linda, su nombre bello es Luisa,

y otra bonita y tierna, y es Haniel.

Madre e hija que tienen la sonrisa

más dulce que de la arica la miel,

poseen de la rosa gracia lisa,

y el aspecto más terso del vergel.

Solo irradian la pura simpatía

pues tienen en sus rostros la alegría

y en sus miradas la palabra amiga.

Yo, que me quedo viéndolas callado,

le pido a mi Señor tan adorado

que eternamente, y siempre las bendiga.

Evocación de amor. Poema.

Mi dulce amor querido con quien fui tan feliz,
hoy quiero agradecerte esa dicha de ayer,
yo quiero que tú sepas que no hay recuerdo gris
o una nube que pueda mi cielo ennegrecer.

Te quise tanto, tanto sin estimar medida
ni una separación propensa a precaver,
pero a final de cuentas comprendo que la vida
es caja de sorpresas en cada acontecer.

Cada vez tu mirada alumbra en mis mañanas
con esa luz tan clara y llena de querer,
y un perfume divino en la distancia emanas
que rosas coloridas en mí hace florecer.

Mi dulce amor querido que ya ni me recuerdas,
en mí te hallas sembrada como en fresco vergel
y en mi vieja guitarra suenan mágicas cuerdas
que te evocan y endulzan mis canciones de miel.

Un silencio impactante fluye en el exterior
que no deja salir el tamiz de mi piel,
y siento que mi pecho está aún lleno de amor
y que para escribirte queda mucho papel.

A veces me entran ganas de tornar al pasado,
y vuelvo a ser feliz poco rato después
pues late el corazón fuerte y apasionado
si me asalta la idea de tenerte otra vez.

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Mis notas del idioma. Número 72.

Nobel y novel.

Se ha suscitado mucha confusión en el uso de estas 2 palabras, y haré referencia a la aplicación que se hace en cuanto a los cantantes que participan en festivales de la región, como por ejemplo, en el festival de la voz interdocente, donde existe la mención NOVEL, pero hay quienes se refieren a NOBEL.

Es necesario aclarar que NOBEL es un término que resulta ser una palabra aguda, y proviene del sueco. Existe el premio Nobel, en honor a Alfredo Nobel, a quienes destacan mundialmente en una actividad específica, ya sea en física, química, o en sus esfuerzos por la paz.

La palabra NOBEL es tratada por la mayoría como grave, pero es aguda, y esto hace que la falta resalte.

La otra palabra que se presta a equivocación es NOVEL, que apunta a la persona nueva en una situación o actividad. Principiante.

A fin de cuentas, se incurre en un error enorme, al llamar CANTANTE NOBEL a un CANTANTE NOVEL. Claro que el error es, más que todo, escrito, y acentuado en quienes aún hacen énfasis en la V y B, que ya la Real Academia ha actualizado en sus usos.

Es la nota del idioma de hoy, y le pido a mi Dios querido que les bendiga cada día de la vida.

¿Bien o mal?

¿Bien o mal?

Llevaba una vida de parrandas, francahelas, diversiones y fiestas, y siempre me buscaban para que asistiera en calidad de animador y «divertidor», a lo que cumplía con canciones, letras improvisadas, contrapunteos y chistes o salidas jocosas.

No puedo negar que era algo que me fascinaba y, como era de largo aguante, me llevaban a cualquier parte del país, como Margarita, Sinamaica (Zulia), Puerto Ayacucho o Los Teques, donde no tenía que realizar pagos por nada. Me retribuían con licores, porque nunca acepté pago por tocar y/o cantar.

Sin embargo, el 10 de enero de 2015, precisamente, cuando me hallaba en una reunión amistosa con docentes jubilados, y después de una suculenta cena, y haber cantado unos 5 sets, nos pusimos a jugar dominó.

Pero ese día marcó mi vida, y en plena partida, a mi compañero le dio un infarto fulminante, a eso de las 6. 30 pm. Se llamaba Yldemaro Camaripano, y había sido diputado varias veces, incluso, presidente de la entonces asamblea legislativa.

Triste tarde, que me sirvió para dar cobijo a un sentimiento de esas tristezas que nos hacen eclosionar el corazón, sin que le suceda nada físico.

Venía el 15 de enero, fecha en que en Venezuela se celebra el día del maestro, y yo estaba en la lista del grupo de músicos que iban a festejar ese motivo.

Pero mi corazón no soportó ni concibió el posible hecho. Era como celebrar la muerte del recién fallecido colega. Y decidí dejar la parranda.

Durante los meses siguientes recibía invitaciones, más que nunca, pero ya había tomado la determinación, así como la promesa de no probar más licor. Y así ha sido.

La parte graciosa sucedió un día cuando me hallé a otro profesor, de nombre Cristóbal Martínez, quien me comentó:

.- Pero, bueno, chico, yo no entiendo qué fue lo que sucedió, porque unos dicen que te acomodaste, y otros que ¡te echaste a perder!

En realidad, le doy las gracias a Dios por haber dejado el alcohol, las parrandas y las groserías. Ahora me estimo más cristalino. Y cada día recuerdo con cariño al amigo ido.

Paz a su alma.

Huamor Poema original.

Huamor.

(HUAMOR es palabra de la invención de @lecumberre, para definir la combinación de lo chistoso con lo afectivo, el humor con la verdad, y la seriedad con el entusiasmo). Así dejo de usar la frase de nuestro querido y recordado poeta Aquiles Nazoa, de HUMOR Y AMOR.

Huamor

Ya me estoy preparando
para que tus amigas
se burlen al mirarme
cruzando las esquinas,
porque al mirarte joven,
bella, fresca y bonita,
al verme viejo y feo
se morirán de risa,
y ya sus carcajadas
las escucho, querida.

Sé que esa es la razón
por la que no te alistas
a aceptar mi querer
aunque a veces te crispas,
y quisieras andar
conmigo pegadita,
pero estoy convencido
de la realidad frita:
que te da mucha pena
en la noche y el día
que nos vean abrazados
y griten con malicia:

¿¡Qué haces con ese viejo
que ni dientes rechina!?
¿Es que te has vuelto loca
o ciega y sin retina,
habiendo tantos hombres
a quienes les fascinas?

Por eso yo comprendo
que tú no te decidas
porque, a decir verdad
hasta yo me reiría
de ver a un viejo así
con tan hermosa chica.


71 años de decreto del araguaney como árbol nacional.

71 años decretado el araguaney como árbol nacional.

Hoy, 29 de mayo, se cumplen 71 años del decreto que asigna al araguaney como árbol nacional.

Bella escogencia es el araguaney como árbol nacional, pues siempre los poetas le dedican sus ricas y variadas metáforas, y lo asocian con oro en flores, amarillo del rey, estrella vegetal, rubio sol, y tantas construcciones literarias más, que describen esta maravilla de Dios.

El araguaney, por lo general, mide de 6 a 8 metros de altura aunque se pueden conseguir más pequeños, o más altos, y su tallo es bastante delgado, lo que lo hace ser muy estilizado, y de regia finura. Su amarillo en flores reluce de febrero a abril.

Una belleza impresionante es el suelo adornado de flores de araguaney, y hay que aclarar que es uno de los pocos árboles que quedan libres de hojas, para cubrirse de flores.

En la escuela, cuando me desempeñé como docente de educación musical, estaba en el programa la enseñanza del lindo himno del araguaney. La letra es de Gilberto Picón, y la música corresponde a Guido Olmeto. Bellos momentos vividos como docente de escuelas de preescolar y de primaria.

A Dios las gracias por el deleite de esta hermosura natural. ¡