Intento de visitar a mi madre en el cementerio. 7-8-2019.

Intento de visitar a mi madre en el cementerio.

Mi madre Cecilia murió el 11 de abril de 2004, y como no creo en salvaciones del alma después que la persona muere, nunca acudí al cementerio a visitarla, y tampoco a poner flores en su tumba.

Pero hoy sentí unas ganas irresistibles de llegarme hasta donde se hallan sus restos físicos, pero por más que busqué, no pude localizarla.

Quería sentir de cerca ese algo que quedó de ella, y sentarme una hora a reflexionar, a pensar en la vida, y a que me llegara ese ánimo achispado que siempre exhibía y manifestaba.

Pero no perdí mi tiempo porque, caminando lentamente , y en medio de la soledad reinante, me inundaron sus bellas evocaciones, que si pórtate bien, hijo, que si Dios te aclare la mente para ese examen de historia de Venezuela, o que si hazme la pasta de dedales con ensalada de atún enlatado, y tantas remembranzas, me hicieron tenerla presente de nuevo.

No percibí la decepción por no haberla encontrado y, más bien, a medida que buscaba, iba hilando los pensamientos que iba a tener cuando estuviera próximo a su tumba.

Andando y andando, me vi en la decisión de retornar por la misma entrada aunque estaba intrincado el camino por la enorme presencia de tumbas en un camposanto a punto de colapsar.

Y emprendí el regreso a casa, muy lleno del optimismo que siempre ella profesaba, y también concluí que la cremación es un socio del olvido. Y, en otra ocasión iré con certeza de dónde se encuentran los restos de Cecilia.

Paz a su alma.

Eres un poema.

Eres un poema.

Por ser sutil, hermosa
y de blanda textura
parecida a la gema,
y por tu aspecto a rosa
de regia donosura…
sé que eres un poema.

Por la dulce ilusión
semejante a un ensueño
que es del amor emblema,
por la suave canción
inspirada en un sueño…
sé que eres un poema.

Por la rima divina
de tu boca preciosa
que para el alma es tema,
por la mirada fina
y tu voz melodiosa…
sé que eres un poema.

Por la forma especial
del verso que te pinta
y el numen que me quema,
tu boca es de cristal
escritura distinta…
porque eres un poema.

Porque me desestreso
cuando a ti yo te escribo
con la más pura crema,
por ser lindo motivo
en sublime embeleso…
sé que eres un poema.

Buenos días, Venezuela. Ánimo en el nuevo día.

Buenos días, Venezuela. Ánimo en el nuevo día.

Cada nuevo amanecer me llena de esperanzas, y en espero que Creador traiga, a través de mi ventana, los rayos de un sol renovado en ímpetu, y en ese sol ver reflejados los rostros alegres y felices de mis coterráneos.

Quiero que en los corazones florezcan ilusiones y ansias de compartir con absoluta entrega, en tanto los niños muestran esa inocencia que refleja la pureza de la dicha.

Yo quiero que una melodía con arpa, guitarra, cuatro, bandola, piano y cuanto instrumentos pueda haber, vibre al unísono, y ejecutada por el alma de cada venezolano en un concierto interminable que se proyecte por todas las regiones de médanos, llanos, sabana, cerros, montañas, ríos, mares, selva y cuanto terreno existe.

Siento por dentro una hermosa de necesidad, necesidad de unión, de amor entre todos, y al final unirnos todos para interpretar la canción Venezuela. Eso sí, sin odios, sin política, y sin revanchismos.

Juntemos nuestras manos, nuestros corazones y nuestras voluntades.

Muy buenos días, Venezuela.

Mis notas del idioma. Número 121.

Forma impersonal extendida del verbo «haber».

Las conjugaciones verbales, en las que se encuentra envuelto el verbo haber, deben mantenerse en número singular, cuando se refiere a oraciones impersonales.

Si utilizamos la siguiente oración:

.- Habrá fiestas en mi barrio,

también se ha de aplicar otro verbo, que atienda a las características de haber en uso.

Ejemplos:

.- Podrá haber fiestas en m barrio-

.- Deberá haber fiestas en mi barrio.

.- Tendrá que haber fiestas en mi barrio.

Es la nota del idioma correspondiente a día de hoy.

Que Dios les siga bendiciendo.

Necrofilia colectiva.

Necrofilia colectiva.

Es alarmante referirse a este tema que, lamentablemente, adquiere una horrenda simpatía, por parte de los venezolanos.

Necrofilia es «atracción que siente una persona hacia la muerte y hacia todos los aspectos relacionados con ella».

Lo digo por la exaltación del ánimo, y la emoción que produce en la gente y en el ambiente, acerca de la presunta muerte Tibisay Lucena.

Lo grande de esta situación es que no se muestra ni la mínima consideración hacia un ser humano.

El miércoles 4 de septiembre, a nivel regional, ocurrió el asesinado de Leomar Gil presidente de PDVAS-Gas en la sede de mi ciudad San Juan de los Morros, cuando a las 9 de la noche fue esperado por varios malandros, quienes le asestaron no menos de 5 tiros en la humanidad.

Los comentarios son horribles en las redes, y de igual modo, opina mucha gente que me encuentro en vivo, quienes no dejan de mostrar caras de satisfacción.

Es una necrofilia colectiva. Se reúne la gente para comentar el hecho. ¿A qué se deben estas acciones y reacciones? No estoy facultado para dar un análisis, y me limito a presentar la realidad.

Por otra parte, es muy doloroso que tanta gente esté deseando y esperando la muerte de alguien para celebrar, y «sentirse feliz».

Dios sabrá la verdad de esta situación.

¿Qué es una variante de joropo?

¿Qué es una variante de joropo?

A través del tiempo, el joropo ha venido evolucionando, y hasta adquiriendo nuevas características e integraciones, entre ellas, la fusión musical en su ejecución. Son grupos de música experimental que añaden instrumentos y arreglos a las piezas musicales.

El joropo es en música, lo que más identifica a la cultura venezolana, y posee variantes, que consisten en canciones que pasan a enriquecer el acervo musical, y que por lo general, carecen de autor, es decir, son eminentemente folclóricas.

También hay joropos con autores, pero aún no son reconocidos como variantes, debido a no contar con un historial en todo el territorio. Alma llanera tiene autores.

Entre estas variantes, las más conocidas son el gabán, seis por derecho, quirpa, zumba que zumba, cunavichero, guacharaca y carnaval.

Hay un joropo que, debido a las notas que contiene, tiende a ser bastante estilizado, y se denomina diamantes.

A continuación, un joropo de nombre mamonal, que poco a poco se incorpora a la lista de variantes oficiales. Al arpa Eminson Camaripano, al cuatro mi sobrino Daniel Jiménez, y con las maracas @lecumberre. Estos jóvenes provienen de la orquesta sinfónica del estado Guárico, dirigida por el profesor Luis Herrera.

A Dios as gracias por esta música tan nuestra.

Amor pichirre. Poema de humor.

Amor pichirre.

El vejuco* Aguirre
dice que pichirre
resulta su amor.

Solo una mirada
ágil y apurada
le brinda Leonor.

Pero por las redes
le calma las sedes
diciendo que lo ama.

Le dice te quiero,
y pide dinero
cuando por cel llama.

Le regaló un carro
que jamás del barro
se queda pegado.

Relojes, pulseras
y finas carteras
de diseño ansiado.

Setenta y veintiuno
son lo inoportuno
de la relación.

Pero no hay quien quiera
en esa manera,
sin una atención.

Le da dos piquitos
que son exquisitos
al vejuco Aguirre.

Pero se cansó,
y ayer terminó
ese amor pichirre.



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Vejuco* es una palabra que, en el humor venezolano, se refiere a un hombre entrado en años, a veces cuando le lleva unos 15 o 20 de diferencia a una mujer de 20.

Es una asociación con a palabra bejuco, pero cuando se le aplica a un hombre maduro, ya se sabe que es de edad avanzada.

Doble lluvia. Poema.

Doble lluvia.

Ayer llovió a torrentes
en mi bella ciudad,
y con felicidad
llamé a una amiga mía
a ver si compañía
me podía brindar.

Y por el celular
me dijo que vendría,
y como al mediodía
llegó hasta mi casita,
y la vi más bonita
que veces anteriores.

Pero para dolores,
en un modo tremendo,
al continuar lloviendo
me dijo la verdad.

No le aprecié maldad
en ese proceder,
y se fue esa mujer
bajo el paraguas blanco
dejándome un barranco
enfrente de mis ojos
que muy tristes y rojos
quedaron por la acción.

Me dejó muy tristón
y cuando se alejaba,
doble lluvia dejaba
que empapó al corazón.

Personajes y valores de mi tierra guariqueña. Número 4.

Iván Zarramera «El Chichero».

Iván Zarramera es un hombre oriundo de San Juan de los Morros, y siempre ha tenido residencia por los lados de la urbanización Santa Rosa.

Fuimos compañeros de clase durante cuarto y quinto años de Administración de Personal, y nos graduamos de bachilleres en la primera promoción de esta especialidad en el liceo Roscio, en 1974.

Pero Iván no contaba con recursos para continuar estudios de educación superior, por lo que, mientras unos agarraban hacia pedagógicos y universidades, Iván recurrió a un carrito de vender chicha, que improvisó él mismo, y a los pocos meses empezó a crecer una fama nacida en un brevísimo tiempo..

A los pocos años, Iván fue progresando en la venta de chicha, cebada y carato, y se ciñó un uniforme azul, hecho seguramente por su esposa, para lucir una apariencia digna de un vendedor de tan demandado producto.

Cuando de lejos lo ven, gritan:

.- ¡¡¡A sacar los reales, que ahí viene Zarramera con su sabrosa chicha!!!

Llegó a adquirir diversas propiedades, entre ellas, casas con el dinero obtenido por la venta de su sabrosa bebida, y cuando alguno de los que estudiamos bachillerato con él lo saluda, él dice:

.- No estudié como ustedes, pero aquí voy dándole duro al trabajo.

Indudablemente, que Zarramera tomó la decisión correcta. Y tiene muchas cosas que no poseemos sus excompañeros de estudio, pero siempre me causa agrado platicar con ese ser que, además es un verdadero remanso de humildad y sencillez.

.- Dame una cebada, Zarramera.

Así le pide un cliente, y él, doblándose con suma facilidad, introduce el cucharón de aluminio, y extrae un vaso completo, que degusta el comprador.

Yo le agradezco a Dios por que estudié con él, siempre he sido su amigo, y de vez en cuando le compro una chicha, que tiene la cantidad de hielo ideal para el paladar.

¡Adelante Iván, con tu chicha, carato y cebada!

No me muero sin tenerte.

No me muero sin tenerte.

No me muero sin tenerte,
te lo dije apasionado,
y en el tiempo, todo inerte
en realidad se ha quedado.

No asomo ningún engaño
pues de todo llevo cuenta,
que te lo dije en el año
mil novecientos noventa.

Desde entonces la atracción
no deja de ser de gozo
sin haber ningún acoso
para la consecución.

Pero tantas prohibiciones
junto con impedimentos
han alejado momentos
para nuestras relaciones.

En el sitio de trabajo
solo un ligero flirteo
terminó en un devaneo
de lo que siempre me atrajo.

Tanto tiempo ya ha pasado
y hasta dos años sin verte,
que a morirme sin tenerte
estoy casi resignado.

Siempre en las iguales ansias
de poder hallarnos juntos,
se contrarrestan los puntos
que se hallan en las distancias.

Tan solo un golpe de suerte,
de esos de uno en un millón
harán la consumación
de no morir sin tenerte.