Mi dueña. Prosa poética.

Mi dueña.

Mi mundo está hecho por ti,
me siento tan tuyo, tan tuyo,
que estoy dejando de ser mi propio dueño,
y ya creo que no tengo nada
que sea mío, sino tuyo.

Quédate con todo mientras yo
esté a tu lado y me permitas
disfrutar de tu presencia agradable,
de tus ojos vivaces y complacientes.

Ojalá que hubiera un documento
que exprese que pertenezco a ti,
pero no comprado ni por compromiso,
sino por este amor tan grande
en el que conste que eres mi dueña.

Y cada día voy a seguir luchando
por ser tuyo más y más…
porque me siento tan bien contigo,
sobre todo, cuando sé que te voy a ver
y a recibir toda llama de felicidad
que me queme de dicha y bienestar.

¡Te amo infinitamente!

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