Tu paz. Reflexiones poéticas.

Tu paz.

Como si tuvieras los brillos del sol, empiezas a iluminar en mi existencia cuando apenas despierto, y me llega tu imagen con esa serenidad y agrado, que me hace sentir una especial sensación.

Sé que más tarde te voy a ver. Pero al pensar en ti, adelanto la vivencia de encontrar en ese par de pozos de tu rostro, la mansedumbre que necesita el alma, para también experimentar un estado anímico de bienestar y dicha.

Tú, con esa cara llena de luz, alegría y entusiasmo tomas de los campos el verdor que impregna el reloj con sus giros de sublime embeleso.

Júbilo mañanero. Rosa bella que brillas, perfumas y aparentas una viva llama de felicidad que se enciende en unas pupilas que irradian cariño, ingenuidad y propensión al optimismo, que tanto se necesita en estos momentos y en esta situación.

Tus palabras surgidas de una voz con cierta estridencia, no le quitan dulzura ni reflejan la aparente agresividad de naturales impulsos sonoros, lo que quiere decir que no es un pentagrama dulcemente melodizado, pero sí cargado de naturales notas.

Y es algo que me induce y conduce concluir que la paz no solo es mansedumbre y quietud, sino el efecto emanado de una persona que transmite una rústica confianza en la satisfacción.

El sol y tu forma de ser han hecho amanecer un nuevo día de paz, de positivas expectativas y de una fe que me asegura que este día va a ser un éxito total.

Y… cuando te vea, voy a ver la corona de la cristalización de la realidad porque, además, serás como la pequeña barca cruzando el lago con su cargamento de simpatía y mucho amor.

Muy buenos días, y bendiciones de Dios para todos.

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