Los jóvenes de antes. Reflexiones en el Día de la Juventud.

Jóvenes de antes.

Hoy es el día de la juventud, y todo el día he estado recordando vivencias de cuando vivía en Las Mercedes del Llano, luego en San Juan de los Morros. Niñez en década de 1960, y adolescencia en la década de 1970, para luego una juventud sana en todo su esplendor.

Aun así, mi memoria se mantiene clara en el tiempo, y puedo recordar algunos casos en que disfrutaban los muchachos de entonces, por lo general, muy sanos, respetuosos y de muchas virtudes.

Algunas de esas experiencias, en la actualidad, me causan mucha gracia, como cuando había una fiesta, y los extensos recibos se convertían en enormes pistas de baile donde los bailarines de la música de moda se lucían moviendo los zapatos sobre el piso con un travieso deslizamiento para poder hacer buen twist.

La gallinita twist era el tema que más me llamaba la atención, por los efectos de sonido incorporados, y aquella historia que contaba que ya no le gustaban los gallos, ni poner huevos, sino solamente bailar twist.

En las fiestas de esos tiempos, los jóvenes esperaban ansiosos los días sábados para bailar pegaditos con las bellas muchachas los boleros de Felipe Pirela, y este grababa 2 long plays por año, algo que era sumamente difícil para la época, ya que había que tener mucha demanda para poder vender. Es de notar que en esos tiempos las grabaciones se financiaban con base en lo vendido.

En cuanto a la moda, no faltaban las faldas de tubito, el cabello alisado a través de rollos de papel toilet, y las medias de nailon de color canela, que cuando se descorrían, se agarraban para ponérselas en la cabeza.

Los jóvenes de antes tenían como entretenimientos la perinola, el trompo y la zaranda, el gurrufío o el yo-yo, mientras que los domingos se reunían para hacer un sancocho de costillas o una parrilla criolla, en la que realizaban encuentros con el arpa llanera, o se iban para el río hasta las 6 de la tarde porque trabajaban en su mayoría.

Los varones usaban ropa seria, y se hacían el corte de totuma, y a lo más que llegaron fue a lucir unos copetes muy llamativos, por lo cual les decían pavos.

A mi papá no le gustaba que se pusieran medias rojas porque decía que eso no eran cosas de hombres, y en varias ocasiones corrió muchachos de casa que se las ponían.

En San Juan de los Morros, en juventud mía, me puse muchos pantalones acampanados y una vez mi hermana Giomar me hizo unos tan estirados como los que usaba el cantante Sandro, que la gente se burlaba al verme con ellos.

Muy pocas palabras de moda recuerdo, pero sí las hubo, y entre ellas, está chévere, a la que se le añadía un nombre de fruta, por ejemplo chévere parchita, chévere uva u otra.

Comparo a los jóvenes de antes con los de ahora, y en verdad que me siento orgulloso de haber pertenecido a esa ola de chicos alegres, sanos y divertidos.

Que Dios nos siga bendiciendo cada día.

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