¿Docente jubilada? Reflexiones.

¿Docente jubilada?

En el plano real, la jubilación se ha establecido en los países, con el fin de dar término a la vida activa de una persona, después de haber cumplido con algunas condiciones básicas, como el tiempo de servicio, o el haber llegado a una edad límite, la cual es fijada en las leyes que rigen la parte laboral.

En Venezuela era una dicha llegar a la condición de jubilado, porque ya no había que asistir a los sitios de trabajo, y se seguía percibiendo un salario fijo, a la vez que también se le otorgaba la situación de pensionado a ese trabajador, al llegar a 60 años el hombre, y a 55 la mujer.

Además, se disfrutaba de buena paga con la que se podía hacer mercado completo, pagar los servicios públicos y ahorrar. Los ahorros, en cuestión de 5 años en adelante, permitían reunir para comprar un carro o una casa, y así mismo, cada época vacacional servía para durar una semana en la playa, en el llano o en cualquier lugar ideal para pasar unas buenas temporadas.

Pero la situación, desdichadamente, ha cambiado para el profesional en condición de jubilado, y ahora no alcanzan los sueldos ni para vivir de manera regular.

Conozco el caso de una docente jubilada, que fue directora de un colegio y ya, con 70 años, es el vivo retrato o modelo de los educadores actuales. Y su situación es más complicada porque tiene un hermano de 80 años, que no se vale por sí solo, y ambos viven en una casa sin otra compañía.

Dramática situación es esta porque tiene ella que ir a buscar agua en una carretilla, hacer colas para conseguir algo de comida, y estar pendiente de todas las necesidades y urgencias que implican las necesidades que hay que cubrir para sobrevivir.

Es muy común encontrarse con educadoras jubiladas, que se ubican en un puesto de trabajo como buhoneras, a vender jugos, conservas, tortas y cortaos, o simplemente, a montar un tarantín donde puedan ofrecer cuanta mercancía que se pueda vender. Las sillas de ruedas son recursos a los que muchas echan mano, para ofrecer productos.

Es triste la vida a la que es sometido un jubilado pues, de igual modo, lo que obtiene extra, tampoco le rinde para vivir con holgura.

En definitiva, en Venezuela el educador llega a la jubilación, para empezar otra vida en la que, lejos de disfrutar de una vejez tranquila, es cuando inicia una etapa más dura, y resulta peor si padece alguna enfermedad porque los medicamentos son carísimos y escasos.

Oramos a Dios por que mejoren las condiciones para los educadores jubilados.

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