¡No me dejes, María Luisa! Poema navideño de humor.

No me dejes, María Luisa.


Discutimos por motivos
que no eran realmente serios,
pero tú te has disgustado
y eso me tiene perplejo
porque es treinta de diciembre
cuando claridad no veo,
y te imploro de rodillas
ante ti perdón pidiendo:

—¡No me dejes, María Luisa,
que ya viene el año nuevo!

¿Adónde yo iré a parar
si no cuento con dinero,
y todos mis familiares
se fueron al extranjero?
Tan solo te tengo a ti
que mucho, mucho te quiero,
y ahora me quieres dejar
por un motivo ligero.

No me dejes, María Lusa,
que ya mismo te prometo
empezar a trabajar
desde el primero de enero
para reparar el daño
que mis manos cometieron.

Claro que no estuvo bien,
y no he de volver a hacerlo
porque así sí que es verdad
que perderé por completo.

¿Y quieren saber la causa
de la verdad de los hechos?
María Luisa, me perdonas,
pero contarlo es derecho:

Resulta que te enojaste
porque al llegar de un festejo,
tú te quedaste dormida
y yo me levanté luego
para sacar cuatro hallacas
que guardabas en un perco,
y me las comí las cuatro
pues su sabor era bueno.

Apenas amaneció
buscaste con mucho empeño
y al no lograr tu objetivo
te dio enojo verdadero,
y ahora quieres que me vaya,
justamente en el momento,
en que el año se termina
y yo no tengo dinero,
y tan solo yo te pido
que me des chance hasta enero
para matar un tigrito
y reponga lo que he hecho.

Piénsalo, mi amor querido,
y luego que pase esto
puedes mandarme al cipote,
pero te imploro y te ruego:

—¡No me dejes, María Luisa,
que ya viene el año nuevo!

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