Hoy se despide el año. Reflexiones.

En la gráfica, la niña Marcelis, entonces de 3 años, a la izquerda su abuela Élida, una tía, y su mamá. ¡Una verdaera artista infantil! Y con mucho futuro.

Hoy se despide el año.


Ha llegado el último día del año, y me levanté a la misma hora de todos los días, y dispuesto a no hacer trabajo alguno, aparte de limpiar un poco mi casita, y sentarme frente a la computadora. Reflexiones y recuerdos.

Acude a mi mente el dulce rostro del amor más bonito de mi vida. Su voz escucho como un eco íntimo y profundo en un concierto solitario y virtual en el tiempo. Tantos años no borran lo que quedó escrito en la pizarra del corazón, y me ensueño viendo hacia el techo en una interminable remembranza.

Medio cercanos cantos de loros me traen los giros de aquellos pájaros que cada mañana se reunían a dar conciertos naturales como una perfecta orquesta en el patio de su casa.

Igualmente, se oye la voz de un pregonero de productos de limpieza mientras estoy pendiente de que el agua debe llegar hoy. Me distraigo un poco y me pongo a pensar en Marcelis, sí, esa niña de 5 años, la misma que me trajo su abuela Élida Cadenas para que la incluyera en el conjunto navideño del barrio, y me doy cuenta de que los años me habrán envejecido, pero el entusiasmo se mantiene incólume.

A los 3 días ya Marcelis estaba de solista con un aguinaldo de nombre Mi tambor, y 7 niñas haciéndole coro.

La música, siempre la música presente en mi vida. Los primeros de enero, en nombre de Dios, estaré iniciando la formación de una pequeña agrupación infantil, que llevará cuatros, guitarras y otros instrumentos menores.

Sigo recordando, y me pongo a cavilar que mi año, a pesar de los problemas, no fue malo. ¡Steemit! Palabra mágica para mi corazón. Steemit me salvó el año. He venido creciendo con paso seguro y firme, y cada día me proyecto más y mejor. Es lo que ansiaba: que se leyeran mis poemas y escritos, y alguna que otra canción propia.

Steemit es mi editorial ilustrado, mi disquera y mi consejero, el lugar donde cada día sumo amistades hermosas y solidarias, y sé que cuento con muchos usuarios, que me leen y leo, que me aprecian y aprecio, y que nos la llevamos muy bien, con respeto, confianza y cariño. ¡Aquí y así crecemos juntos!

Hoy termina el año. Está en sus últimos momentos, pero tiene rostro radiante y feliz. Tal vez sienta que es un favor que le hace el calendario, al cerrar los 12 meses consagrados. Ya no le echarán culpa ni lo exaltarán.

¿Y qué viene ahora? Con calma y sabiduría sabremos utilizar las experiencias, así como depositar en el Creador nuestras esperanzas, expectativas y esfuerzos por un afortunado 2020. Bello número. Tal vez el más bonito de todos los que han correspondido a los años anteriores, en apariencia y prestancia.

Ya tendré aún un poco de tiempo para recapitular momentos del amor más bonito de mi vida, de imaginar qué haré con la agrupación musical infantil, y de programarme en aras de ser mejor persona y profesional aunque ya estoy jubilado. Y Steemit está con la mano lista para ayudarme.

Me paro del asiento, reviso las llaves, y el agua todavía no llego. No me agito ni me angustio. Y en silencio, pido a Dios que el año venidero sea mejor que los anteriores del nuevo siglo.

Feliz año 2020.

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