La nostalgia. Reflexión.

La nostalgia.


Muchísimas veces llega a mí algo que se denomina nostalgia. El corazón adquiere una bella tristeza, y una mansedumbre en el alma me orienta hacia un pasado de dicha que no volveré a vivir.

La niñez allá en mi humilde pueblo, los otros niños, los juegos, la inocencia y la amistad tejen una cadena de recuerdos bonitos, por la que van subiendo mis imaginaciones hasta llegar a lo más alto… y allí quiero ver a Dios.

También me llegan reminiscencias de amistades y de condiscípulos que están siempre latentes cada día aunque ellos me hayan olvidado, pero claro, ha pasado tanto tiempo envuelto en rollos de silencio y quietud, que no hay justificación para la culpa.

La nostalgia es, indudablemente, esa tierna combinación de una linda tristeza con hermosos sentimientos del corazón, por acontecimientos o experiencias disfrutadas en toda su solidez. La nostalgia no tiene nada que ver con la vejez. y llegué a escribir mis memorias a la edad de 41 años, algo que me dijeron que era muy prematuro.

Esas memorias están guardadas en una carpeta, y de vez en cuando reviso esas hojas escritas en una vieja máquina de escribir Remington, que perteneció a mi hermana mayor cuando empezó a trabajar como secretaria en el concejo municipal de mi ciudad San Juan de los Morros, en 1970. Cuando mejore la situación, haré diligencias para publicarlas.

La nostalgia. La nostalgia. Sí, la nostalgia hace ser feliz cuando se trae con agrado y ganas de extasiar el corazón en paseo sublime por parajes de felicidad.

Las nostalgias son agradables y por eso cada día las llevo en mi corazón.

Bendiciones de Dios para todos.

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