Mi infeliz amigo «Gorilón». Microrrelato real.

Mi infeliz amigo Gorilón.


Gorilón a secas. Solo Gorilón era la única identificación que le llegué a conocer a ese muchacho bueno y manso, de unos 30 años, que siempre estaba en recogimiento absoluto, con sus infaltables cholas de goma.

Lo conocí por la década de 1990, y se dedicaba a reparar artefactos eléctricos, también reparaba cualquier objeto que le llevaran, y hasta era capaz de fabricar piezas que estaban descontinuadas.

Yo era uno de los pocos que conversaban con Gorilón, y hasta me permitía entrar en su desarreglada habitación que, por cierto, era de una casa muy céntrica de mi ciudad San Juan de los Morros.

Pero nunca tuvo el cariño ni de sus padres ni de sus hermanos, y apenas si un amigo apodado El Calvo se jugaba con él , y le llevaba algunos dulces, panes, cafés o alguna golosina, que le fascinaban, y en distintas ocasiones nos daba el dinero para que se la compráramos.

No era tratado bien por los hermanos, quienes le lanzaban maldiciones y le deseaban la muerte cada día. Llegaban a decirle que era un estorbo, y eso me hería a mí, y a El Calvo, y en medio de las parrandas, hasta lográbamos que se sumara al grupo, pero al menor descuido, desaparecía, y se encerraba nuevamente en su habitación.

Y tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe. Y así sucedió con Gorilón, quien de tantos desprecios, maltratos y disminuciones de parte de sus hermanos, fue encontrado ahorcado en su cuarto, duante una mañana fría, seca e indiferente.

Me negué a ir a verlo, pero fue velado en esa misma casa, y los hermanos aparentaban estar consternados.

Busco en internet los cómics de Archie siempre, para recordar al amigo, y nunca me deja de dar tristeza, entre reflexiones y lamentaciones.

Sus hermanos lo olvidaron sin ningún inconveniente, y cada día hay en mi corazón un motivo para su memoria.

Bendiciones de Dios para todos.

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