El mal ejemplo. Microrrelato real reciente.

El mal ejemplo.


Siempre Eduardo conformó con Alicia una pareja caracterizada por las discusiones, peleas y actitudes agresivas, que cada día iban en aumento considerable.

A esta situación se sumaba otro factor, que era que ambos eran de la costumbre de consumir bebidas alcohólicas todos los fines de semana, y aunque comenzaban de manera armoniosa los viernes por la tarde, ya el sábado empezaban las discordias y reclamos por algunas expresiones de la noche anterior.

Aun así, llegaban a la cordialidad de nuevo, y ya alas 3 de la tarde se sentaban que, si a jugar barajas o dominó, porque los vecinos los conocían, y era seguro que en nada bueno terminarían esas diversiones.

Muchas veces tenía Alicia que llamar a la policía, para que se llevaran preso a Eduardo quien la agredía y hasta le había ocasionado algunas heridas en el cuerpo. Pero era tanta la sinvergüenzura, que ella misma iba el lunes en la mañana a suplicarle al comisario, que lo liberara.

A los 4 años de seguir esa relación, les nació Carolina, una linda bebecita que, en principio logró que redujeran las parrandas, y solo de mes a mes lo hacían, de manera moderada.

Pero ya a sus 8 años, fue copiando el modelo negativo de la convivencia de sus padres, que de nuevo habían resuelto reanudar su fiesta.

La niña se ligó mucho a un profesor de educación musical, quien la enseñó a tocar guitarra, y como tenía muy buena y bella voz, la llevaba a diferentes actos culturales. En su interrelación, el profesor aconsejaba a Eduardo y a Alicia, para que dejaran de exhibirle malos ejemplos a la niña.

Una vez le dijo el profesor a Eduardo:

—Mire, señor Eduardo, me parece que ustedes deberían cambiar porque están sirviendo de ejemplo a una muchacha que entra a una edad complicada.

Pero ellos, en su mundo, no le prestaron atención a lo que les decía constantemente el bien intencionado docente.

Y sucedió lo que el profesor temía. La niña empezó a actuar igual que ellos, y se metía en las discusiones. En medio de los problemas, se separaron, y la muchachita quedó con la madre.

Cuando la niña visitaba al papá, se consternaban los vecinos, con los insultos que le daba la muchacha al padre.

La chica se enamoró, y se olvidó de guitarra y de canto. Y a los 13 años quedó encinta. Una vida que pudo ser brillante, se había transformado en un verdadero desastre.

Ya, cuando no había remedio, y Eduardo no sabía que su hija había quedado embarazada, se dirigió al profesor, pero era demasiado tarde pues, el mismo profesor le dio la información de que iba a ser abuelo.

Eduardo lloró amargamente, y Alicia se fue a vivir con otro hombre con más vicios que él mismo.

Este cuento es la vivencia real ocurrida hace apenas unos días, y así mismo la traje.

Bendiciones de Dios para todos.

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