Alma Mía. Nombre de linda niña.

Los nietos son una llama especial, que encienden la fogata de quienes llevaron una vida signada por la bendición de Dios, y que significan trofeos obtenidos por los mensajes de la sangre, y los ejemplos dados a través del trabajo y la labor social realizados en la vida.

Me honro al dedicar este poema a una bellísima niña, un querubín fascinante de apenas meses de nacida, y que es nieta de 2 grandes amigos, ambos docentes, él desapareció en la parte física el 10 de enero de 2015, y ella una magnífica persona de mucho talento para el canto.

Conocí al abuelo, el profesor Yldemaro, en 1976, y a Josefina, unos años después. Pero nuestra relación empezó a consolidarse a partir del año 2000, y mucho más todavía, cuando me jubilé en el 2010, y pasé a ser ficha de la Asociación de Educadores Jubilados del estado Guárico.

Hace pocos días vi la foto de esta linda niña y también, me llamó la atención su nombre: Alma Mía. Sí, así mismo: Alma, su primer nombre, y Mía, el segundo.

Para mí es un motivo de profundo gozo, el escribirle este poema a tan linda niña, que viene a significar un motivo más de felicidad para la familia Camaripano Tortolero.

A continuación, el poema:

Alma Mía.

Llevas por nombre Alma Mía,
y a las almas enamoras
con sonrisa de alegría
y reloj de gratas horas.

Pequeña flor de la vida
en el jardín de las rosas,
eres princesa querida
y ornada de mariposas.

Alma, niñita tan bella
te brindo notas sonoras
y en el brillo de una estrella
un canto de aves canoras.

Has llegado a la existencia
con tu gracia que edulcora
y se convierte en esencia,
Alma Mía soñadora.

Dios nos dio este galardón
con su mano majestuosa
que es el puro corazón
de la dicha deliciosa.

Muy feliz está tu abuela
y las mañanas decora
con la bonita acuarela
de tu carita pintora.

Que Dios alumbre tu vía
de gracia, vida y victoria,
y te bendiga, Ama Mía
a su nombre y a su gloria.

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