Glosa de la sapoara.

Glosa de la sapoara.

Me lo refirió María,
me lo recordó Teresa,
que si comía la sapoara
le cortara la cabeza.
(Francisco Carreño).

Ciudad Bolívar, lugar
bendecido por mi Dios,
tiene situación atroz
si al comer se le va a dar.
Nunca le llegué a parar
a lo que Juan me decía
porque es que yo no creía
en eso que se regaba
y que eso también pegaba,
ME LO REFIRIÓ MARÍA.

Me pusieron un pescado
con un sabor exquisito,
pero alguien me lanzó un grito
de aviso manifestado.
Debí darle al asopado
sin comer toda la presa
porque la gente se expresa
de la sapoara con miedo,
y que me metía en enredo,
ME LO RECORDÓ TERESA.

Pero yo con ese gusto
que brotaba del hervido,
me quedé todo embebido
sin detenerme en el susto.
En ese momento justo
me dio una emoción muy rara,
y se me notó en la cara
como pronta esclavitud
pues fue como una inquietud
QUE SI COMÍA LA SAPOARA.

¡Qué va! Me la comí entera,
y, ah bicha para sabrosa,
con su cabeza gustosa
en la tentación entera.
Pero mi sentencia era
amar a esa guayanesa
que me animó con certeza
a que botara el cuchillo
para evitar que con guillo
LE CORTARA LA CABEZA.

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