Un recuerdo a «doña Ramo».

Un recuerdo a doña Ramo.

Ayer me enteré de la muerte de una buena amiga, de nombre Ramona Ponce, matriarca que disfrutaba de mucho cariño, respeto y reconocimiento en la urbanización La Morera de San Juan de los Morros, así como en la comunidad Lucianero.

En particular, yo le decía doña Ramo, y ella se sonreía cuando me escuchaba llegar.

Desde hacía algunos años venía padeciendo de la salud, y yo preguntaba cómo seguía, pero ayer me sorprendió cuando me encontré con una de sus nietas, y me dio la infausta y triste nueva.

El día de la madre era ideal para que le llevaran una serenata de ofrenda, que ella apreciaba, y correspondía con un semblante de agrado y simpatía. A doña Ramo le cantábamos, entre tantos, Quique Caldera y quien escribe este post.

La primera vez que le canté fue en 1987, y desde entonces le llevaba canciones en la guitarra y en el cuatro.

Apacible y agradable mujer a la que Dios me permitió conocer, tratar y compartir con ella, hermosos e inolvidables momentos. Pero así es esta vida que, nos arranca del corazón a seres que hemos querido y apreciado.

Paz a su alma.

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