Mis notas del idioma. Número 114.

La verdad acerca del pleonasmo.

Mucha es la tela de desprestigio que se ha tejido en cuanto al uso del pleonasmo, que también recibe el nombre de redundancia. Es una figura retórica, y por tal motivo, tiene su jerarquía dentro del idioma.

El uso del pleonasmo, sin embargo, es comprometedor, cuando se utiliza de forma innecesaria. Por ejemplo, la imagen de este post presenta 2 casos de pleonasmo. Es complicado defender al pleonasmo en ese caso.

Pero -repito- el pleonasmo es una figura retórica, y merece su reconocimiento pues aunque no nos demos cuenta, cada día lo utilizamos, como en frases así:

1.- Te dejaron a ti sola en el aula de clase.

En este caso de pleonasmo, indudablemente, que casi todos hemos incurrido, numerosas veces, ya que Te y a ti son equivalentes.

2.- Adriana misma quedó sorprendida al leer ese poema en su honor.

¿Quién más puede ser Adriana? ¡Solo ella! Pero este pleonasmo es de uso cotidiano.

Existen muchísimos otros pleonasmos, y aquí están algunos:

.- Se metió para adentro.

.- Se calló la boca al oír el regaño.

.- Laura fue víctima de sus propias acciones.

Incluso, en La Biblia, es común encontrarse con pleonasmos como:

Génesis 39:12

… entonces ella lo asió de la ropa, diciendo: ¡Acuéstate conmigo! Mas él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera.

El pleonasmo no es una falta sin perdón.

Se dice que una persona muy preparada, no debe usar pleonasmos tan evidentes.

A fin de cuentas, considero que el pleonasmo es un preso al que es fácil y difícil de condenar,

Ha sido la nota del idioma por el día de hoy.

Que Dios les bendiga a todos

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