El juicio del grillo. Cuento infantil en poesía, original de @lecumberre.

El juicio del grillo.

La noche se hallaba
muy llena de brillo
cuando empezó el grillo
su canto ruidoso.

De un árbol frondoso
la amiga pereza
-bosteza y bosteza-
buscaba su sueño.

Pero aquel pequeño
grillo no callaba,
sino que aumentaba
sus fuertes chillidos.

Pegaba silbidos
de manera rara
sin que se callara
ya en la medianoche.

La luna era un broche
de luz adornada,
y bien indicada
para el sueño fino.

También el cochino
despertó al momento
de aquel gran tormento
que el grillo causaba

La noche pasaba,
en verdad, muy lenta,
y muy descontenta
despertó la rana.

De muy mala gana
despertó el cangrejo,
el perro, el conejo,
el pato y el toro.

Igual peló el loro
los ojos molesto,
y el grillo muy presto
su bulla seguía.

Nadie ya podía
continuar durmiendo
por aquel tremendo
bullicio del grillo.

El gallo amarillo
cantó sin placer
al amanecer
de ojos trasnochados.

Todos enojados
al grillo buscaron
hasta que lo hallaron
dormido en un tanque.

Con rápido arranque
él fue detenido,
aunque sorprendido,
pidió las razones.

Así, dos ratones
fueron explicando
que estaba acabando
el sueño de todos.

En tranquilos modos
y ya sin bullicio
se le empezó un juicio
al grillo latoso.

Su abogado el oso,
también trasnochado
estaba enojado
con su defendido.

Pero lo ofrecido
para su defensa
le quitó la prensa
de su descontento.

El juez el jumento
con actos fingidos
dijo que los ruidos
no lo molestaron.

Todos lo acusaron
de estar inclinado,
y el grillo callado
pícaro reía.

El juicio seguía
a favor del grillo
que pese a ser pillo,
demostraron poco.

El jumento loco
en sus arrebatos
junto a un par de gatos
cambiaron la idea.

El grillo a una fea
cárcel fue llevado
como un condenado
a pagar prisión.

Y con su canción
ya nadie dormía,
y el chivo pedía
su liberación.

Mediante la acción
el grillo ruidoso
dejó el calabozo
y al monte volvió.

Allí reanudó
de nuevo su canto,
pero mucho llanto
en otros causaba.

Nadie protestaba
pese a tanta queja
hasta que una abeja
tuvo una ocurrencia.

Ante la asistencia
de todos propuso
que se diera uso
de buenos sentidos.

Todos complacidos
están sin sufrir
pues para dormir
¡usan tapaoídos!

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