Zapatos viejos. Coplas.

Zapatos viejos.

Tirados en un rincón
y muy pasados de moda,
pero a ti te traen toda
memoria del corazón.

Un orgullo a la mirada
fue aquel día del estreno
en que toda la barriada
te tiraba ojo del bueno.

Ni siquiera parecidos
ahora salen al mercado,
pero por ti son queridos
por el bonito pasado.

Con ellos luciste un día
como una bella princesa
cuya elegancia lucía
con unos labios de fresa.

Un foco de admiración
despertabas en la gente
y tú, esponjada en la acción,
caminabas muy sonriente.

¿Por qué esa moda no vuelve
si aún se ven bien tus zapatos?
Y a lo mejor te resuelve
un problema en estos ratos.

Zapatos, zapatos viejos,
que de manera secreta
luces ante los espejos
y la grandeza es completa.

¡Cuánto quisieras salir
y lucirlos en la calle,
pero se pueden reír,
y hay que cuidar tal detalle!

Y en esa resignación
que quedó en el tiempo lejos,
los tiras en el rincón,
zapatos, zapatos viejos.

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