Glosa de «La guácara».

Glosa de «La guácara».

El hijo del campesino,
el muchacho barrigón
cuando el hambre lo atormenta
pone mi cuerpo al fogón.

(Luis Mariano Rivera).

Con dos cachitos al cielo
siempre me voy deslizando,
y mi aspecto suave y blando
pone a más de uno bien lelo.
Ante la luz me rebelo
al cruzar por mi camino,
pero a veces yo me arruino
en la senda equivocada
pues me espera en la bajada
EL HIJO DEL CAMPESINO.

Guácara es como me han puesto
por ser como el caracol
que huye de rayos del sol
pues me resulta molesto.
Me aterra el natural gesto
al mirarme en la ocasión,
en vez de buscar mamón
para saciar su apetito
y me persigue con grito
EL MUCHACHO BARRIGÓN.

Dolor me causan las brasas
que conforman el fogón
cuando pido compasión
en los ranchos y en las casas.
Ya con las fuerzas escasas
mi cuerpo salvarse intenta,
pero de manera cruenta
ese chico barrigón
me busca con devoción
CUANDO EL HAMBRE LO ATORMENTA.

Mi carne ha de ser sabrosa
debido al afán del niño
que sin adobo ni aliño
con los dientes la destroza.
Se pone mejor la cosa
cuando este niño glotón
da vueltas sin medición
y noto su complacencia,
que sin ninguna indulgencia
PONE MI CUERPO AL FOGÓN.

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