Buenos días, Venezuela.

(Poema inspirado en la canción «Venezuela»,
de Herrero y Amenteros).

Venezuela, buenos días,
vamos a subir la voz
para así pedirle a Dios
que nos llene de alegrías.
Es hora de que tus vías
muestren solo la ilusión,
y el cuatro en e corazón
llevemos por tus senderos,
como Herrero y Armenteros
en su bonita canción.

Yo me iré con tus paisajes
por este mundo en mis sueños,
y tus recuerdos pequeños
abrevarán los pasajes.
Por los tupidos follajes
todo turpial cantarino
con su melodioso trino
y su colorido hermoso
entre bellezas y gozo
me hará más corto el camino.

Soy como el viento en la mies
en su libertad volando,
y siempre estaré cantando
mil canciones a la vez.
Veré el Caribe y la res
de simultánea manera
pues será la primavera
la misma de tiempos viejos
que entre brillos y reflejos
mire a la hora primera.

Buenos días, Venezuela,
sin envidia seguiremos
porque felices veremos
el ave que feliz vuela.
Ya no existirá la estela
del emigrante obligado
porque el pueblo está cansado
de este sufrimiento atroz,
y le pedimos a Dios
vivir sin odio ni enfado.

Mi barca se va a quedar
tendida al viento y al sol
hasta que algún arrebol
la quiera movilizar.
Tus hijos han de tornar
a beber leche en cazuela
y a navegar en su vela
por tus más bonitos mares,
y con alegres catares.
¡¡¡Buenos días, Venezuela!!!

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