Dos rosas claras. Soneto.

Dos rosas claras, de sol y de brisa

que tienen el blancor a flor de piel,

una es linda, su nombre bello es Luisa,

y otra bonita y tierna, y es Haniel.

Madre e hija que tienen la sonrisa

más dulce que de la arica la miel,

poseen de la rosa gracia lisa,

y el aspecto más terso del vergel.

Solo irradian la pura simpatía

pues tienen en sus rostros la alegría

y en sus miradas la palabra amiga.

Yo, que me quedo viéndolas callado,

le pido a mi Señor tan adorado

que eternamente, y siempre las bendiga.

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