¿Bien o mal?

¿Bien o mal?

Llevaba una vida de parrandas, francahelas, diversiones y fiestas, y siempre me buscaban para que asistiera en calidad de animador y «divertidor», a lo que cumplía con canciones, letras improvisadas, contrapunteos y chistes o salidas jocosas.

No puedo negar que era algo que me fascinaba y, como era de largo aguante, me llevaban a cualquier parte del país, como Margarita, Sinamaica (Zulia), Puerto Ayacucho o Los Teques, donde no tenía que realizar pagos por nada. Me retribuían con licores, porque nunca acepté pago por tocar y/o cantar.

Sin embargo, el 10 de enero de 2015, precisamente, cuando me hallaba en una reunión amistosa con docentes jubilados, y después de una suculenta cena, y haber cantado unos 5 sets, nos pusimos a jugar dominó.

Pero ese día marcó mi vida, y en plena partida, a mi compañero le dio un infarto fulminante, a eso de las 6. 30 pm. Se llamaba Yldemaro Camaripano, y había sido diputado varias veces, incluso, presidente de la entonces asamblea legislativa.

Triste tarde, que me sirvió para dar cobijo a un sentimiento de esas tristezas que nos hacen eclosionar el corazón, sin que le suceda nada físico.

Venía el 15 de enero, fecha en que en Venezuela se celebra el día del maestro, y yo estaba en la lista del grupo de músicos que iban a festejar ese motivo.

Pero mi corazón no soportó ni concibió el posible hecho. Era como celebrar la muerte del recién fallecido colega. Y decidí dejar la parranda.

Durante los meses siguientes recibía invitaciones, más que nunca, pero ya había tomado la determinación, así como la promesa de no probar más licor. Y así ha sido.

La parte graciosa sucedió un día cuando me hallé a otro profesor, de nombre Cristóbal Martínez, quien me comentó:

.- Pero, bueno, chico, yo no entiendo qué fue lo que sucedió, porque unos dicen que te acomodaste, y otros que ¡te echaste a perder!

En realidad, le doy las gracias a Dios por haber dejado el alcohol, las parrandas y las groserías. Ahora me estimo más cristalino. Y cada día recuerdo con cariño al amigo ido.

Paz a su alma.

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