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La infeliz Diana. Microrrelato.

La infeliz Diana. Microrrelato.

Desde pequeñita, Diana estuvo ligada a situaciones que producían miedo, debido a los sucesos que empezaron a ser de cotidianas realizaciones día tras día.

Su padrastro, de nombre Renzo, siempre maltrataba a su mamá de palabra y de hecho, y era un alcohólico, que la mayor parte de lo que producía como mecánico, lo invertía en ese pernicioso vicio, que acompañaba el cigarro.

Su madre, una mujer de poca instrucción, dependía de aquel cruel hombre, y por tal motivo, aguantaba callada todo lo que él le hacía, y que no se detenía en reparos del daño que le podía ocasionar a esa criatura, que crecía en un ambiente inhóspito y nada propicio para una buena educación.

Una vez el hombre llegó a casa con tragos de más, y le dio con una correa a la niña que, si no hubiera sido por la intervención de una vecina, la desgracia habría sido inevitable.

Pero desde entonces, Renzo empezó a sentir aversión, rabia y odio por aquella mujer, quien no le mostró la menor señal de temerle, y eso era algo que lo hacía enardecer cada vez que se la encontraba.

Y eso no se iba aquedar así porque, con su sed de venganza, una vez la esperó en una esquina, y con un cuchillo que cargaba en un bolsillo, se le abalanzó a la mujer quien, de manera milagrosa, esquivó a aquel demonio que cayó sobre el pavimento golpeándose la cabeza, y resultando con fractura en el cráneo.

Fue sometido a cuidados intensivos, y logró salir con vida, pero fue encausado, y encarcelado por 15 años.

Dianita experimentó una transformación en su vida, y su madre consiguió un trabajo para el sustento de ambas, pero ya no buscó tener más pareja.

Sin embargo, a partir de los 12 años, Diana comenzó a tener pesadillas, en las cuales veía a su padrastro encimársele con el mismo cuchillo que pretendió asesinar a su vecina.

Los gritos a medianoche despertaban a su mamá, quien corría a la habitación para calmarla con agua y sobadas y palmaditas cariñosas. Pero era una escena que se producía con regularidad.

Y, como se acercaba el día en que el hombre debía haber cumplido con la condena dictada, el pánico iba en aumento cada día.

¡Y llegó el terrorífico día!

Lo que se temía era que Renzo iba a dirigirse a casa para desquitarse de los 15 años que había durado preso.

Dianita, de 17 años, lo esperaba con pavor. El hombre tocó a la puerta, y Diana se asomó por la ventana. ¡Era Renzo! Lucía un aspecto propio del expresidiario sufrido y descuidado: con una barba larga y sin gracia, ropa sucia y, en fin, con un mal aspecto.

La mamá de Diana estaba en su sitio de trabajo, y el hombre golpeaba con mayor fuerza la puerta, hasta que logró derribarla.

Diana se armó de valor, y tomando entre sus manos un madero, lo recibió con una valentía indescriptible, y lo dejó tendido sobre el piso.

La muchacha salió pegando gritos por la barriada, y una comisión de la policía volvió a capturar al individuo.

Pero todo ya había cambiado, y aunque Renzo duró 2 meses para recuperarse, lo recluyeron de nuevo en la cárcel, donde fue asesinado por un primo de Diana, que purgaba condena, justamente, en la misma celda.

Diana se casó con un hombre adinerado quien la hizo tratar con los mejores especialistas en asuntos de traumas, y logró superar la impresión y las experiencias que le causó un hombre que estuvo a punto de acabar con su existencia.

La mamá de Diana siguió viviendo en la misma casa, y se limitó a disfrutar de la hermosa compañía de 2 nietos, varón y hembra, que cada día alegraban su vida.

La bendición de Dios llegó a ellas.

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Dos rosas claras. Soneto.

Dos rosas claras, de sol y de brisa

que tienen el blancor a flor de piel,

una es linda, su nombre bello es Luisa,

y otra bonita y tierna, y es Haniel.

Madre e hija que tienen la sonrisa

más dulce que de la arica la miel,

poseen de la rosa gracia lisa,

y el aspecto más terso del vergel.

Solo irradian la pura simpatía

pues tienen en sus rostros la alegría

y en sus miradas la palabra amiga.

Yo, que me quedo viéndolas callado,

le pido a mi Señor tan adorado

que eternamente, y siempre las bendiga.

El ocaso de un amigo. Microrrelato real.

# El ocaso de un amigo.

¿Cómo empezar a escribir acerca del final que se aproxima, irremisible e irremediablemente, para un hombre cuya amistad se inició en octubre de 1976, y éramos compañeros de trabajo y de la vida pues laborábamos en una escuela, él con educación física, y yo con unas horas de inglés.

Eduardo para ese fecha contaba con 36 años, y yo con 22, pero el trabajo, las parrandas y la música hicieron que estrecháramos una comunicación que cada semana se cimentaba y fortalecía, en un vínculo sincero y de confianza.

Él tenía un volkswagen de color gris, y aún recuerdo las placas JAN-321, y apenas llegaba el viernes, nos poníamos de acuerdo para salir a parrilladas, cumpleaños y cualquier motivo donde el cuatro tuviera motivo de usarse.

En diversas ocasiones viajábamos a otros pueblos, como San José de Guaribe, Tucupido o Valle de La Pascua, y retornábamos el domingo por la tarde.

La diversión hacía de las suyas y la gente admiraba a aquel profesor que trabajaba con más de 15 secciones a la semana, y además, cuando terminaba sus labores, trotaba un par de horas en la tardecita.

Expresiones como capacidad vital, sobrealimentación, o entrenamiento anaeróbico eran los lemas de su vida.

De esa manera duramos unos cuantos años, e interrumpimos nuestra amistad debido a que fui cambiado de escuela, y ya las parrandas juntos disminuían en número y frecuencia hasta que se disolvió , también debido a que me casé en 1985. El profesor Eduardo era casado y tenía 6 hijos.

De vez en cuando yo pasaba por un negocio que administraba él mismo en el sector Los Bagres, y que contaba con una especie de piscina, además de que los fines de semana actuaban conjuntos criollos de arpa, cuatro y maracas.

Eduardo presumía de sentirse joven todo el tiempo.

Con su jubilación, se recogió más a su vida familiar, y la muerte de su hijo mayor fue un duro golpe en su existencia.

Llegué a hacerme amigo con Liborio, un hermano suyo 2 años menor que él, porque está en la asociación de jubilados, y ahí todos los afiliados compartimos muy a menudo de juegos y celebraciones.

Hace 4 meses iba por el centro y vi una camioneta azul oscuro, de su propiedad, que era conducida por su hijo José Gregorio.

Con entusiasmo lo fui a saludar, pero quedé sorprendido cuando observé que Eduardo ya no estaba en la realidad de este mundo. El mal de Alzheimer se ha encargado de ir apagando toda luz de conocimiento y de conciencia.

Ayer supe que cada vez su salud es diezmada por otros males propios de la edad de 79 años.

¿Es el ocaso de Eduardo?

Le pido a Dios que le bendiga y que, aun cuando luce disminuido, acepto la frase de que donde hay vida, hay esperanza.

Don Gregorio el pichacoso. Relato original.

Don Gregorio el pichacoso.*

En Los Palos de la Resina nunca existió un hombre tan delicado y pichacoso como don Gregorio De la Metra.

Cualquier cosita, por insignificante que fuera, le caía mal, y él no dejaba de dibujar un gesto de desagrado en su mal genio.

Don Gregorio De la Metra una vez iba pasando por un cementerio, y alguien le gritó:

—¡Don Gregoriooooooooooooooooooo! ¿Qué hace usted por aquí por el cementerio a estas horas? ¡Qué no ve que son las 11 de la noche, y los muertos se despiertan a partir de este momento!

Don Gregorio, enardecido, se devolvió, y buscó con mucha rabia al que había gritado, pero un silencio asombroso fue la única respuesta.

Avanzó unos 4 o 5 pasos, bajo una luna que iluminaba en pavorosa escena, y de nuevo escuchó la voz:

—¡Don Gregorioooooooooooooooooooooo! No sea arriesgado! A esta hora salen los muertos de sus tumbas, y agarran a los vivos.

Por primera vez don Gregorio De La Metra había sentido un miedo extraño, que le hizo olvidar el pasar una rabia y, todo acobardado, trataba de seguir su camino, pero de manera inexplicable, echaba era hacia atrás. La luna seguía con su tenebroso brillo opaco.

Debido a que hacía una extraña oscuridad, don Gregorio De la Metra sentía cómo se le enfriaba cada hueso, y su corazón palpitaba con mayor fuerza. y aceleración

La voz de ultratumba le decía:

—Don Gregorioooooooo, acérquese más.

Y don Gregorio no podía caminar hacia donde quería pues una fuerza sobrenatural lo llevaba hacia una tumba, que estaba muy iluminada, pero ese brillo no podía ser detectado por nadie más.

La voz le ordenaba que levantara la tapa de la urna, pero don Gregorio De la Metra estaba aterrorizado.

De tanto insistir, levantó la tapa, y emergió una figura conocida toda vestida de luz, que le decía:

—Mire, don Gregorio, aprenda que la vida hay que llevarla con calma y con agrado.

Don Gregorio De la Metra sentía que un enorme peso se liberaba de su cuerpo, y fue así como se dirigió a su casa, pero dispuesto a cambiar su forma de ser. Ya la luna había cambiado su aspecto.

Cuando se encontró a solas, reflexionó:

—Esa voz me sonaba conocida. ¡Sí! Esa era la voz de don Clodaldo Barroso. Él siempre me aconsejaba que no fuera así.

Y volvió al siguiente día a la tumba de don Clodaldo Barroso, pero nada se veía alterado.

Más confundido aún, se sentó a meditar, pero lo que sí hizo fue tranquilizar su espíritu y no tener esas reacciones de rabia por cualquier cosita.

Y don Gregorio De la Metra ahora era simpático y cariñoso.

*Pichacoso:

Se le dice a una persona que por cualquier causa procura una pelea. Viene de pichaque, que es charco de agua sucia.

Política y religión en la vida y en las redes.

Política y religión en la vida y en las redes.

Hay 2 temas que, cotidianamente, están en el ambiente y en la presencia de nuestra vida, ambos muy relevantes y contradictorios al mismo tempo: la política y la religión, y que han sido tratados innumerables veces.

En una ocasión leí, hace unos 35 años, que en Venezuela una mesa de bebedores empezaba a dialogar, y era obligatorio que en esa conversación se terminara hablando de política. Viva verdad que constaté todas las veces cuando me metía en el bar de Rosiña la portuguesa, y se formaban tremendas discusiones, y alguna de ellas concluía con una pelea.

En cuanto a religión, siempre también se han derivado muchas disensiones y discusiones fuertes, sobre la escogencia o preferencia de los seguidores acerca de la creencia, más que todo, inculcada en el hogar, y que cargará con ellos hasta el final de sus vidas, en la mayoría.

Pero en ambos casos priva un elemento que se denomina fanatismo que, cuando se apodera de la persona, le origina una ceguera que no le deja ver más allá de su nariz a quienes opinen o sientan de modo diferente.

En política, es admirable como una persona se transforma cuando llega a un cargo gubernamental, al punto de ignorar a personas de muchos años de su entorno.

En religión, hay personas que regresan de sus iglesias, y al estar de nuevo en casa, sueltan tremendas groserías, y con su mal humor vuelven en su efervescencia.

En steemit siempre escribía de religión y algunas veces de política, pero para evitar silencios de desaprobación,
decidí no tratar lo concerniente a estos delicados temas, y el motivo es dejar a Dios tranquilo, que haga todo en cuanto a ese parecer.

En facebook el asunto es más complicado porque se forman pleitos con ofensas y groserías, para lo cual escribí una vez que todo cuanto escribiera, agradecía que lo respetaran y que quiendeseara opinar, que lo hiciera en su portal.

De esa manera logré que nadie censurara nada de cuanto escribo y, solo cuando chisto o provoco una discusión saludable, los usuarios se suman a opinar. Pero todo dentro del marco del respeto.

En relación con la política, es una área en la que incursioné desde adolescente, al asistir a reuniones partidistas, incluso clandestinas cuando era llevado ingenuamente, pero nunca tuve habilidades ni cualidades para ser político.

En cuanto a estos 2 órdenes, desde que coloqué ese anuncio de respeto a las ideas, todo ha venido funcionando de modo excelente aun cuando no falta quien me mande imágenes y mensajes que dicen que debo reenviar a tantas personas. Las borro calladito.

En deportes, sobre todo en nuestro béisbol profesional sí que es interesante porque las bromas de fans de caraquistas y magallaneros despierta y motiva pasiones realmente llamativas. Todo en cordialidad.

En definitiva, he dejado a un lado ambos temas porque, si no se pueden poner de acuerdo unas 4 personas, mucho más difícil será un grupo de más de 3 mil.

Que mi Dios querido les bendiga.

El cazador de pájaros. Microrrelato de reflexión. Original.

El cazador de pájaros.

En un pueblito llanero vivía un niño de 12 años cuyo nombre era Domingo, a quien por cariño le decían Minguito, y se trataba de un muchacho que se levantaba desde temprano a cazar los pájaros, que había en abundancia, porque cerca de su casa había un bosque, y era una zona de mucha vegetación.

Se aprovisionaba de una fonda, una trampa, carnadas, cabuya y alimentos para durar hasta el mediodía, hora después de la cual veía coronada su labor pues llevaba turpiales, cristofués, arrendajos, paraulatas y cuanto pájaro pudiera capturar. Y luego iba al colegio.

Una vez llegó a los oídos de su maestro el profesor Pedro Romero esa noticia, que le ocasionó consternación ya que al llegar a casa, metía esas avecillas en jaulas, de las cuales tenía más de 200, y aunque no las mataba, las mantenía allí.

El profesor Pedro lo llamó una vez y le dijo:

—Mira, Minguito, me he enterado de que mantienes en cautiverio muchas aves, que deberían andar libres por el campo, por el bosque…

El niño le contestó:

—Es verdad, profesor, pero mi papá me da dinero para que les compre comida, y ellos cantan todo el día. Además, la gente se siente feliz cuando despiertan y ven sus colores, y oyen esos trinos tan bonitos.

—Bueno, muchacho, les estás dando alimentación, y es un ben gesto de tu parte, pero… ¿te imaginas a un familiar tuyo preso sin que haya cometido delito alguno?

El muchacho se quedó pensativo, pero no le prometió nada al profesor. Y cada día aumentaba el número de pajarillos hechos prisioneros.

El profesor se sintió frustrado aun cuando insistió muchas veces, para tratar de evitar que el niño siguiera atrapando esos pequeños animalitos voladores.

Y un día se corrió la noticia de que el propio Minguito había sido recluido en una celda, y acusado de cometer un delito en el que no incurrió.

El profesor lo fue a visitar y, sabiendo que el niño era inocente, hizo todas las diligencias ante la comisaría por que saliera en libertad, y a los 2 días lo logró.

Sorpresa mayor le dio Minguito al profesor cuando, al darle las gracias, le expresó:

—Profesor, le agradezco mucho el que me haya conseguido salir libre de esta situación, y he aprendido una dura lección. Ahora le comunico que solté todos los pájaros que tenía cautivos en casa.

El profesor se abrazó al chico y lo felicitó. Al final le dijo:

—La libertad es un tesoro que Dios dio a los seres vivientes, Domingo, y no somos quienes debemos privar a nadie de ella. Esos pájaros eran tan inocentes como tú.

Que Dios nos bendiga a todos, por igual.

Perla negra.

Llega Miguel, apuesto muchacho, de 20 años, y siente los deseos de amar a una mujer, instinto natural en un hombre, y así es como se dirige al club nocturno La Linda, ubicado en Caracas, de Pinto a Miseria..

Entra con cautela y expectativas, y observa una oscuridad en la que se divisan sombras de hermosos cuerpos femeninos ligeramente cubiertos.

Su ilusión y emoción se funden, a pesar del penetrante olor a cigarrillo y a aguardiente, unidos al escándalo que producen mujeres y hombres apiñados mientras beben, hablan al mismo tiempo, y gritan sin ninguna reserva.

Se fija y le simpatiza La Yari, mujer exuberante de cabellos rubios, que mastica chicles Adms sabor a menta, para tratar de aminorar los olores adquiridos. La boca abierta hace que se escuche el sonido producido al chocar los dientes.

—¡Hola, muñeco! Te ves precioso. Soy La Yari.

—Hola, Yari. Eres increíble de hermosa.

—Mira, precioso, si quieres que nos quememos en una hoguera activa, dímelo de una vez.

Se han atraído, y se acarician deseperadamente. Las manos de ambos evocan los tentáculos de dos pulpos cruzándose en desorden y sin ritmo, pero con afán gustoso.

Los besos ardientes los acompañan a una habitación donde hay una cama, que es soporte diario de encuentros con distintos caballeros. Pero a él no le preocupa para nada, pues solo va en busca de placer.

Entran en la acción amatoria que concluye en menos de 5 minutos, los cuales la han dejado más exhausta a ella que a él, debido a que lo ha hecho demasiadas veces los últimos 6 días. Nada de sentimiento. Nada de amor.

Se quedan unos 2 minutos acostados pasando ese cansancio, y se despiden de manera fría y seca aunque ella se frota el ojo izquierdo con el índice cerrado, que le hace aflojar el rímel, y es entonces cuando una lágrima empapada con ese rímel le corre por la mejilla, que se deposita en la almohada. ¡Esa es la perla negra!

Se visten y se dirigen a la registradora para realizar el pago acordado. Él se despide sin un beso, y mucho menos con flores de nuevo, como si nada hubieran hecho, y ella sale a la calle en busca de un nuevo cliente, de Pinto a Miseria, que son los sitios de promoción de su servicio en Caracas.

¡Y sucederá cada día con diferentes protagonistas masculinos!

Para participar, estas son las bases:
https://steemit.com/creativecoin/@acropolis/convocatoriaalconcursosemanaldenanonarrativasemana12-51z4zfw0lu

Convocatoria al «Concurso Semanal de Nano Narrativa». (Semana 12). Perla negra. Yordano.

Perla negra.

Llega Miguel, apuesto muchacho, de 20 años, y siente los deseos de amar a una mujer, instinto natural en un hombre, y así es como se dirige al club nocturno La Linda, ubicado en Caracas, de Pinto a Miseria..

Entra con cautela y expectativas, y observa una oscuridad en la que se divisan sombras de hermosos cuerpos femeninos ligeramente cubiertos.

Su ilusión y emoción se funden, a pesar del penetrante olor a cigarrillo y a aguardiente, unidos al escándalo que producen mujeres y hombres apiñados mientras beben, hablan al mismo tiempo, y gritan sin ninguna reserva.

Se fija y le simpatiza La Yari, mujer exuberante de cabellos rubios, que mastica chicles Adms sabor a menta, para tratar de aminorar los olores adquiridos. La boca abierta hace que se escuche el sonido producido al chocar los dientes.

—¡Hola, muñeco! Te ves precioso. Soy La Yari.

—Hola, Yari. Eres increíble de hermosa.

—Mira, precioso, si quieres que nos quememos en una hoguera activa, dímelo de una vez.

Se han atraído, y se acarician deseperadamente. Las manos de ambos evocan los tentáculos de dos pulpos cruzándose en desorden y sin ritmo, pero con afán gustoso.

Los besos ardientes los acompañan a una habitación donde hay una cama, que es soporte diario de encuentros con distintos caballeros. Pero a él no le preocupa para nada, pues solo va en busca de placer.

Entran en la acción amatoria que concluye en menos de 5 minutos, los cuales la han dejado más exhausta a ella que a él, debido a que lo ha hecho demasiadas veces los últimos 6 días. Nada de sentimiento. Nada de amor.

Se quedan unos 2 minutos acostados pasando ese cansancio, y se despiden de manera fría y seca aunque ella se frota el ojo izquierdo con el índice cerrado, que le hace aflojar el rímel, y es entonces cuando una lágrima empapada con ese rímel le corre por la mejilla, que se deposita en la almohada. ¡Esa es la perla negra!

Se visten y se dirigen a la registradora para realizar el pago acordado. Él se despide sin un beso, y mucho menos con flores de nuevo, como si nada hubieran hecho, y ella sale a la calle en busca de un nuevo cliente, de Pinto a Miseria, que son los sitios de promoción de su servicio en Caracas.

¡Y sucederá cada día con diferentes protagonistas masculinos!

Para participar, estas son las bases:
https://steemit.com/creativecoin/@acropolis/convocatoriaalconcursosemanaldenanonarrativasemana12-51z4zfw0lu

Indiecita amazonense. Décimas.

Indiecita amazonense.

Indiecita amazonense,
mi verso llega a tu rostro
ante el cual aquí me postro
pues tu belleza me vence.
No hay momento en que no piense
en ti desde la mañana,
y en tu parque Cerro Autana
con la dicha y el afán,
y tu lindo tobogán
que la inspiración emana.

Parima-Tapirapeco
es un parque nacional
inmenso, hermoso y genial
que en el país tiene su eco.
Me puedes pegar un leco
para ir a tus balnearios
porque son extraordinarios,
el Pozo Azul, por ejemplo
que admirado lo contemplo
en los cambiantes temarios.

(@lecumberre posando en sitio Las Tres Topias, en 2016).

Puerto Ayacucho querido,
nadie te puede olvidar
después de poder estar
en tus sitios acogido.
Eres pueblo distinguido
en la variada cultura
y exhibes con donosura
tus increíbles Tres Topias,
que son las enormes copias
de un fogón de sabrosura.

Tu honor es el Orinoco
que es el padre de los ríos
y hay que comerse con bríos
tu incomparable mañoco.
Llévame al pueblo Piapoco
y a las riberas del Meta
para que como poeta
me inspire en sus contenidos,
india de amores floridos,
que al pintor le das paleta.

La próxima vez que vaya
le pediré a mi Señor
extasiarme en el furor
de una estupenda atarraya.
Indiecita, mi voz calla
porque me voy despidiendo
pero ya estaré volviendo
para hablar más de tus zonas,
y a tu bonito Amazonas
siempre le estaré escribiendo.

(@lecumberre, con «La paraulata» Josefina de Camaripano, en festival nacional cultural de educadores jubilados, en Puerto Ayacucho, año 2016).

Que Dios bendiga a Amazonas.

Mi historia cultural y musical.

Mi historia cultural y musical.

Nací el 23 de abril de 1954, en un pueblo campesino de nombre Las Mercedes del Llano, hijo de padres con la hermosa combinación de pobreza y honradez, valores que nunca han dejado de ser herencia familiar.

En esos tiempos, la música venezolana confrontaba muchos problemas para grabación y promoción, pero los artistas de entonces se ingeniaban para lograr sus propósitos, y entre ellos figuraba mi hermano mayor José «Cupe» Álvarez, quien era un joven de unos 20 años, amante de la música, arpista, cuatrista, bajista, compositor y cantante.

Recuerdo que a casa iban cantantes de fama nacional, como José «Catire» Carpio, Braulio Palma, José Romero Bello el Florentino famoso de la leyenda, con quien grabó un long play a finales de la década de 1960.

Recuerdo que cada fin de semana celebraban ensayos pata presentarse en Radio Difusora La Pascua, una de las pocas emisoras radiales guariqueñas, con excelente paga para los participantes.

Yo era un niño de 8 o 9 años, y me motivaba mucho el ver y oír a esos cantantes de tanta clase, y un día mi hermano me enseñó re menor con la séptima de la, pero como no tenía cuatro y no había dinero parta comprarlo, una vez me encontré la cabeza de un cuatro en la basura, y sin pensarlo mucho, lo agarré, y logré instalarle como caja de resonancia, una lata de aceite.

Se desafinaba mucho el cuatro, y al principio le pedía a mi hermano que me lo afinara, pero me vi precisado a aprender, y así lo hice.

Recuerdo que una vez esperaban al conocido cantante Juanito Navarro, y de su repertorio, me pusieron a cantar Carmencita, y me defendí hasta donde pude, algo que me estimuló a seguir en la música.

Luego en 1967 nos mudamos a San Juan de los Morros, capital del estado Guárico, y fui inscrito en el liceo Roscio en 1968. Allí empecé a meterme en el mundo musical y cultural pues intervenía en los actos culturales, que eran muchos. Cantaba, declamaba poemas a la madre, y ya en 4to. año ingresé al conjunto de gaitas del liceo.

Compuse mi primera canción cuando tenía 10 años. Y la ingenuidad no dejó de brillar en mi existencia. Llamaron a un concurso de canciones, no recuerdo si era la canción moderna de Venezuela, y envié en un casete mi pieza Gracias te doy, un tema sencillo y sin fuerza para ganar un festival.

Pero en mi inocencia e ilusiones consideraba que podía ganarme el primer lugar. Y lo grande era que allí enviaban sus temas compositores de todo el país. Y ganó el maestro Billo Frómeta con Por favor, gracias.

Confieso que me dio mucha tristeza no haber obtenido ese premio. Ilusión de niño. Sueño de grandeza.

A los 20 años inicié estudios de educación superior en el pedagógico de Maracay, pero me la pasaba con un cuatro, y nunca les presté atención a esos estudios.

A los 22 años, de todas maneras, me asignaron varias horas de inglés en una escuela básica, para que me costeara los estudios. Y como eran solo 9 horas, también formé el grupo de gaitas de alumnos, y eran muchachos de 11 a 16 años.

La atracción por la música fue in crescendo y en octubre de 1981 me asignaron el cargo de instructor de educación musical en una escuela y, ya para diciembre el grupo de aguinaldos y parrandas debutaba junto con los conjuntos de otras escuelas ya establecidas con sus maestros.

Tuve la fortuna de conseguirme con el profesor Freddy Herrera uno de los mejores de la especialidad, de quien me hice amigo, y con quien compartía los escenarios de la enseñanza cultural infantil.

Los reconocimientos no tardaron en llegar, y ya para 1982, trabajaba en 5 escuelas pues no era grande la cantidad de docentes en esta materia. Me cambiaban constantemente, y en total laboré en no menos 30 escuelas durante mi carrera.

En esas escuelas aprendí a instruir en canto, declamación, teatro e instrumentación musical, y desde entonces, los festivales infantiles eran el pan de cada día.

Puedo decir que todos los máximos premios infantlles fueron obtenidos por alumnos míos, entre los que puedo mencionar a Johana Peñaloza, quien obtuvoe el galardón al primer lugar en el festival nacional de la voz rural, celebrado en Mérida en 1998, con una letra de mi autoría, llamada *Quirpa quitasueño.

Antes Jackberth García logró el primer lugar en el festival infantil nacional Cantaclaro, celebrado en Valle de la Pascua, en 1992.

La niña Orlimer Herrera, de tan solo 6 años, consiguió el primer lugar en ese festival Cantaclaro, pero en 1994, en declamación, con una letra que hice, de nombre *Arpa llanera

En lo personal, obtuve el primer puesto en declamación en el La tinaja de oro con un poema de mi inspiración Ignacia la loca. Fue en 2009 en Tinaco, estado Cojedes.

Uno de mis grandes orgullos es ser el autor del himno de preescolar, que se canta en toda Venezuela, escrito el 3 de marzo de 1986. Es decir, este año cumple 34 años, Dios mediante.

Hace unos 4 años me di cuenta de que la mayoría de las escuelas de mi municipio Roscio no contaban con himno, y me propuse dotarlas a todas las que no lo tenían, y hasta los momentos ya van 63 himnos. Incluso, de otros municipios me han pedido.

Me gradué en la especialidad de educación preescolar en el año 2003, y fue algo que cubrió de éxitos mi labor de docente musical, pues reunía más de 35 niños varones y hembras, que tocaban instrumentos navideños como tambores, charrascas, maracas, furruco, rallo y panderetas, y les acompañaba con el cuatro. ¡Y hasta bailaban al mismo tiempo!

Realmente causaban sensación y revuelo donde llegaban, y la primera dama de entonces, Beatriz de Freites, ordenaba que fueran llevados en el autobús de la Fundación del Niño, a inaugurar preescolares en todo el estado. Salíamos a las 5 de la madrugada, y retornábamos a las 7 de la noche, como triunfadores.

También, en el plano personal grabé un CD con el nombre de Venganza por embustero con canciones jocosas propias.

Enel año 2007 fue editado mi poemario El carrito de ideas, contentivo de 100 poesías infantiles.

Integré un grupo infantil llamado Quinteto infantil femenino Pariapán, en 2017, y actualmente se sigue, pero con algunas niñas nuevas porque las otras cumplieron los 14 años.

En verdad que le estoy muy agradecido a Dios por toda la dicha que me ha brindado en mi vida musical, una historia que me enorgullece.

Que Dios nos siga bendiciendo con muy buena música.

¿Qué comemos hoy domingo? ¡Una arepa con perico!

¿Qué comemos hoy domingo!

¡Una arepa con perico!

Una arepa con perico
tendremos en la ocasión,
y todo quedará rico
de acuerdo con la sazón.

La arepa puede ser frita,
o bien puede ser asada
para que quede exquisita
con la fresca pericada.

Para el perico se emplea
una cebolla, un tomate
y si es posible, aguacate,
y así el sabor mejor sea.

Al gusto sal y pimienta
se echan con sumo cuidado
y quedará aderezado
para la perfecta cuenta.

Pimiento verde picado
se agrega para el sabor
y será todo ligado
en aceite del mejor.

Al tener listo el relleno
para que adentro le quepa,
se añade todo eso bueno
a la deliciosa arepa.

Puede quedar grueso
si esa es la predilección,
y si le rallamos queso
quedará como otra opción.

Hoy domingo ya tenemos
algo para digerir,
y después que nos sentemos,
¡se puede hasta repetir!